Una uruguaya en carrera (y que necesita tu voto)

“Mi nombre es Victoria Alonsopérez, vengo de Montevideo, capital de Uruguay. Soy ingeniera electrónica y soy una apasionada del espacio”. Así se presenta la única uruguaya finalista en Chivas Regal “The Venture”, un concurso de emprendedurismo donde siguen en carrera 16 empresas emergentes, cuyo denominador común es buscar cambios a través de los negocios y la innovación.

“Tenemos 12 millones de vacas y somos 3 millones de habitantes”, puntualiza en su video de presentación. Chipsafer, su invento, es una plataforma que puede transformar la manera en que se cuida el ganado. Tecnología mediante, esta creación permite monitorear el ganado, detectar anomalías en su comportamiento o avisar si el animal traspasa un determinado perímetro. Más tecnología y menos recorridas por cuadras y cuadras del campo a sol y sombra.

“Mi objetivo es que los productores pueden tener información segura, automatizada y objetiva sobre sus animales”, explicó a Eme de mujer. El siguiente paso será ayudar a los consumidores, quienes tendrán a su disposción datos sobre de dónde proviene el alimento que adquirieron, entre muchos otros.

Chipsafer viene viento en popa. Ya recibió el premio de Jóvenes Innovadores de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la distinguió como “startup más innovadora de Latinoamérica y El Caribe”.

Alonsopérez (26), que ya fue reconocida como la “mejor inventora joven”, por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) no tiene vinculación alguna con el campo, sino que es citadina por excelencia. Tan citadina como curiosa. En 2001, con 14 años, ella se preguntaba cómo no habían herramientas para evitar la catástrofe que significó el brote de Aftosa para Uruguay. La curiosidad quedó como pendiente hasta que ella misma se encargó de inventar una solución porque para ella todo es posible.

Publicidad

A los cuatro años, le preguntó a su padre para qué servían los números y él le contestó que gracias a la combinación correcta de éstos, el hombre había pisado allá y le señaló la luna. Eso bastó para que ella se enamorara del espacio. Y decidiera además que la conquista del espacio sería su motor. ¿Un disparate? No, ella miró y admiró el cielo y se involucró en cuanta feria científica encontró a su paso porque tenía decidido estudiar ingeniería aeroespacial.

A los 14, hizo un proyecto mediante el cual estudió las dificultades y las posibilidades de colonizar el planeta Marte. A los 21, ya había presentado su trabajo en la Facultad de Ciencias, en el Planetario y se gano un lugar en un congreso de la Federación Internacional de Astronáutica, que se realizaba en Corea. Su ímpetu (y sus conocimientos)en ingeniería aeroespacial la llevaron a sumarse al Consejo de la Generación del Espacio, una organización del Programa de las Nacionales Unidas para las Aplicaciones Espaciales, que hoy coordina regionalmente. Además estudió en el Centro Espacial Kennedy (que pertenece a la NASA), donde luego dictó clases en Ingeniería Aeroespacial. Hoy preside el Space Generation Advisory Council y es co-editora de “Small Satellite Program Guide”, una publicación tecnológica sobre pequeños satélites.

El listado de galardones y actividades de Alonsopérez se multiplica, tanto como sus proyectos y viajes. En uno reciente a China, visitó una fábrica donde podrían hacerse los chips de Chipsafer y quienes la recibieron se soprendieron mucho. “Decían que yo era la primera mujer ingeniera que habían visto en su vida”, recordó entre risas.

Alonsopérez se juega a convencer al público a que la vote. Aunque ha recibido apoyo local de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), su proyecto requiere más inversión. “Tenemos pedidos de casi toda América Latina, de partes de África”, confesó quien también recibió solicitudes para adaptar chipsafer y lograr que se emplee en el monitoreo de niños y personas mayores que padecen alzhaimer. Para ella todo es posible.

El viernes 24 de julio, en Silicon Valley, tendrá la posibilidad de competir por US$ 750.000, pero voto del público mediante, cada semana puede hacerse de US$ 50.000.

Publicidad

Escrito por
Más de Silvana Nicola

Enric Corbera: “La bioneuroemoción es una experiencia”

por Silvana Nicola Aceptar a los demás tal como son, hablar de...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *