Aprendé a detectar y manejar la tristeza en los niños

Por Fanny Berger*

Los niños pequeños no saben expresar sus sentimientos ni estados anímicos, entonces los demuestran a través de su conducta. Un niño puede estar triste y no sabe qué es la tristeza, siente algo no agradable pero le resulta muy difícil conectarse y expresarla. Se vuelve inquieto e hiperactivo.

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Esto puede traer problemas, pues su comportamiento podría molestar a las personas de su entorno que ante la conducta disruptiva llegarían a caer en la crítica o enjuciamiento: “siempre te portás mal”, “ no sabés portarte bien”, o frases similares. Es así que el pequeño escucha y se siente un niño malo y puede comenzar a desarrollar baja autoestima en base a lo que sus seres queridos y figuras de referencia expresan acerca de él.

En lugar de enojarse y rezongar propongo a los padres preguntarse qué le puede pasar a tu hijo pre o escolar que se comporta de determinada manera. En esta situación moviéndose continuamente, impulsivamente, empezando tareas y no terminándolas o equivocándose ya que no logra concentrarse.

La Terapia de Alcance Breve (TAB) ayuda a que el niño tome consciencia de lo que le sucede, por ejemplo está triste por determinada causa, se da cuenta y lo puede expresar. Los padres reciben información importante sobre lo que le sucede a su hijo y pautas y lineamientos para ayudarlo y de esta manera evitar etiquetas; “el malo de la familia”, “el peor de los hermanos “.

También podrán evitar futuros problemas que en determinadas situaciones no hay vuelta atrás, por ejemplo el niño con los años podrá desarrolla un trastorno de personalidad, adicciones de todo tipo que podían ser evitadas si los padres reciben supervisión para que su hijo exprese lo que siente y necesita del otro.

Así como en tiempo de hiperconsumismo los hijos saben pedir todo tipo de objetos, el TAB ayuda a que pidan y expresen sentimientos y necesidades afectivas como “ necesito un abrazo”, “que no me grites, que hables bien”, “que escuches”, “que me mires”, “que estés más tiempo compartiendo conmigo”, “que me digas que me querés”.

La tristeza en la infancia se presenta en una forma comportamental. Esto significa que el pequeño lo transmite a través de su conducta movediza, inquieta, impulsiva. El punto es que no se resuelve el tema de fondo que es la no expresión del sentimiento y corren el peligro de recibir una retroalimentación negativa del entorno que los hará sentir peor.

Evitá enjuiciar, criticar la conducta de tu hijo
EL TAB te propone en pocas sesiones darte cuenta de lo que le sucede que se comporta inquietamente o/y impulsivamente. La tristeza es normal pero cuando no se expresa en la infancia puede producir problemas de conducta que son el terreno fértil para la formación de trastornos de personalidad, adicciones o simplemente personas que no pueden desarrollar sus recursos y talentos personales por su baja autoestima. En la adultez la tristeza se expresa en forma diferente que en la infancia, en la primera la persona le puede faltar energía, se desmotiva, en la segunda produce inquietud e impulsividad.

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*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook