Brocha vs. esponja: ¿Cuál usar?

Si buscás que tu piel tenga una apariencia prolija y sin imperfecciones, la base y los polvos de maquillaje te ayudarán a lograrlo. Para aplicar ambos existen varios productos en el mercado; la brocha y la esponja son dos de ellos. Pero, ¿cuáles son los pros de cada una? Lo explican las expertas.

Brocha de pelo sintético
​Es de tamaño mediano y muy tupida, cuenta la maquilladora Pierina Monroe. Cuando la uses, difumina la base con movimientos circulares para lograr un acabado prolijo y evitar las marcas de las cerdas en tu piel.

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A diferencia de la esponja, otorga mayor cobertura. Así, no necesitarás una segunda capa. No olvides extender el producto hacia la zona del cuello para que ambos tengan el mismo tono.

En el caso de los polvos, si los echas con brocha, le darás una apariencia más fresca y ligera a tu piel, comenta la maquilladora Leni Santos. Introducila en los polvos (sueltos o compactos), retira el exceso dando un par de toques en una superficie plana y, finalmente, colócalos en las zonas a sellar (donde brille).

Esponja en forma de gota
Nunca la uses seca porque absorberá demasiado producto. Sumergila en agua y exprimila. Hacelo varias veces hasta que duplique su tamaño. Sécala con papel toalla. ¿Un consejo? Para la base, rocía agua de rosas en la esponja y mejorarás su efecto, recomienda la maquilladora Leni Santos.

Al usarla con la base brinda un aspecto más natural y con menos cobertura. No pongas el producto en la esponja, sino en el rostro. Así tendrás control sobre la cantidad que aplicas. “Para difuminar, no la arrastres, da toques rápidos sobre la piel”, asegura Monroe.

Para colocar los polvos no es necesario que esté húmeda. Con el lado en punta, colócalos en las partes que tienden a ganar brillo. Dejalos actuar por 10 minutos (el calor de la piel los integrará) y eliminá el exceso con una brocha amplia. Con esta técnica prolongarás todavía más la duración del makeup.

¡Lavalas!
Ambas deben limpiarse, por lo menos, tres veces por semana con un shampoo. En el caso de la esponja, emplea uno de bebé, pues se trata de un material delicado. Cuando dejes secando la brocha, no coloques las cerdas hacia arriba: el líquido podría entrar a la base de estas y hacer que se caigan. El tiempo de vida de la esponja es de dos a tres meses y el de la brocha dependerá de la calidad. “Por lo general, no se sugiere más de dos años”, aconseja Santos.

Fuente: GDA/El Comercio/Perú

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