Herramientas para enfrentar tu estrés diario

Por Fanny Berger*

Todos hablan del estrés y el concepto se popularizó. Quienes padecen de estrés tienen un sentimiento de tensión física o emocional que puede ser causado por una situación real o imaginada que causa frustración, miedo, rabia, etcétera.

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El estrés es la reacción del cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios puede ser positivo, como cuando ayuda a evitar un peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando dura mucho tiempo y es muy intenso, puede dañar tu salud.

Toda persona estresada tiene ideas negativas acerca del mundo exterior y de sí mismo. Por ejemplo, ante un desafío siente que no podrá enfrentarlo y se estresa de solo pensarlo. Por lo tanto esas ideas e imágenes que los seres humanos tienen son importantes para la formación o prevención del estrés.

Así, la primera herramienta para evitarlo es enfocarse en ideas e imágenes positivas. Siempre aparecerán miedos o dudas, pero la persona decide donde pondrá su foco de atención. Sí creés que el mundo es un lugar agradable y seguro, con posibilidades vivir bien, donde podés enfrentar los obstáculos y desafíos diarios que se van presentando en la vida, producirás menos estrés. Es importante que observes tus pensamientos y sentimientos durante todo el día ya que guardan una correlación con el estrés que generás.

La segunda herramienta es fijar objetivos para mejorar, no para llegar a la perfección. Esta última práctica, tan difundida en nuestros días, produce estrés porque es imposible alcanzarla. Las altas exigencias tan difíciles de colmar estresan a las personas.

Otra herramienta, la tercera, es enfocarse en las soluciones y no en los problemas en sí mismos. Lo más importante no son las causas de lo que acontece a nuestro alrededor, sino iluminar los recursos personales que tiene cada ser humano en su interior para hallar y sostener posibles soluciones ante las dificultades que se van presentando.

Una cuarta herramienta es estar atentos a cuando aparecen resultados no queridos, re evaluar y re pensar lo que sucedió con miras al cambio para mejorar. Sí se detienen en la crítica por lo sucedido, la energía disminuye y se pueden llenar de pensamientos negativos que no sirven para la adaptación. En cambio, si el resultado obtenido no es lo esperado, tendrás que aprender sobre lo sucedido para saber qué cambios implementar para la próxima tentativa.

Un punto importante es que el aislamiento social aumenta el estrés y, por el contrario, compartir espacios de placer y disfrute lo disminuye. Cuando la persona no puede sola con su estrés tiene que pedir ayuda. Es necesario para gestionar sus pensamientos negativos y sentimientos displacenteros.

Lo que algunos desconocen es que los adultos contagian a los niños el estrés. Hace unos años era impensable pensar que los más pequeños de la casa lo pudieran sufrir. Las presiones a menudo provienen de fuentes externas (como la familia, los amigos o la escuela), pero también pueden surgir de la propia persona. La presión puede darse por la discrepancia entre lo que cree que debe hacer y lo que hace realmente.

Está en vos encontrar caminos para superar tu estrés. 

 

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*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook

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