La digestión emocional

Imagen: Salud180

Hay ocasiones en que empleo la analogía que hay entre las cosas que comemos y nos empachan y las situaciones de la vida que se hacen intragables. Ambos casos se quedan allí, en nuestro organismo, volviéndonos pesadas, inquietas, sin poder conciliar el sueño, produciéndonos pesadillas y desasosiego.

Cuando prestamos atención a los alimentos que ingerimos llegamos a determinar cuáles nos sientan bien y cuáles no. Así llegamos a establecer que si tomamos café o comemos carne roja es seguro que pasemos la noche en vela, o que el repollo nos produce flatulencias incómodas y el vino tonto nos duerme de pie mientras que el ron nos pone agresivas. Una vez que lo reconocemos evitamos ingerirlos, y cuando nos dejamos llevar por el antojo anticipamos las consecuencias.

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Con algunas situaciones de la vida ocurre igual. Hay cosas que nos revuelven el estómago, por mucho que intentemos tragárnoslas. Nuestro organismo se encarga de advertirnos que algo pasa, así no queramos ver de qué se trata. Al igual que un determinado alimento nos causa malestar, hay situaciones que producen lo mismo. La diferencia está en que si los primeros producen acidez, náuseas o diarrea, síntomas de rechazo físico, los otros producen rabia, tristeza, dolor o frustración, síntomas de rechazo emocional.

Una vez que logramos determinar que una situación nos produce una respuesta virulenta, lo recomendable es abstenernos de insistir en soportarla. Será tarea de cada quien saber qué hay que hacer para enfrentar la misma. Porque insistir en hacer caso omiso de una situación que nos quebranta emocionalmente no tardará en reflejarse en nuestro cuerpo. Ésa es la explicación de muchos trastornos que han llegado a denominarse psicosomáticos, es decir, que detrás de los síntomas físicos que manifiesta una enfermedad se esconde un trastorno emocional.

Atender los factores emocionales amerita una revisión exhaustiva de las situaciones que nos alteran el ánimo y quebrantan el espíritu, demanda que precisemos las causas que nos producen el malestar, necesita que sepamos qué queremos, qué debemos y qué podemos hacer para resolver la raíz de la situación y exige mucha determinación para tomar resoluciones que compongan el asunto y nos liberen. Revisemos entonces qué nos estamos tragando y cuál es el precio que estamos dispuestas a pagar, si invertimos en la salud o en la enfermedad.

Silvia Mago es comunicadora social y facilitadora en Terapias Corporales. Tiene 18 años de experiencia como instructora de yoga. Síguela en Twitter como @SilviaMago

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