El amor con límites fortalece

El amor con límites fortalece

Por Fanny Berger*

Miles de personas se sienten no amadas por sus padres y esto repercute en su vida personal, social, y también en la calidad de los vínculos que establecen con sus parejas y amigos. Cuando se indaga en su historia personal se descubre que falló la forma en que sus progenitores les expresaron amor.

En muchas situaciones se brindó amor sin ningún límite, pero esto se siente como carencia y falta de afecto para el que lo recibe. El amor siempre está, pero muchas veces se obnubila por sentimientos displacenteros como la rabia, celos o miedos que se sienten en los vínculos humanos. Por ejemplo la madre era rabiosa, quería mucho a su hijo, pero las explosiones de bronca hacia él oscurecían el afecto y por eso el niño crece con la sensación de no ser querido por ella.

Otra situación es la falta de límites durante el largo periodo de la educación. Para que un niño se sienta amado por sus progenitores tiene que recibir amor con límites; estos son un acto de amor y resultan indispensables para que el pequeño crezca sanamente. ¿Cómo es eso? Miles de personas llegan a consulta psicológica sintiéndose no queridas y buscando desesperadamente en sus relaciones amor en el lugar y forma no adecuada. Muchas de esas personas fueron niños que crecieron con amor pero sin límites por diferentes causas que no detallaremos y que corresponde a situaciones y características de sus padres.

Si un padre permite hacer a su hijo lo que él quiera o le da todo lo que demanda, se sentirá no querido porque el adulto no lo cuida ni lo educa. Los límites protegen, guían a los chicos; sin ellos los niños se sienten descuidados aunque muchas veces se enojan cuando los adultos los fijan. El límite ordena la vida del niño que se siente mirado, tenido en cuenta y valioso. Aunque se enoje y se frustre eso lo fortalecerá emocionalmente.

Con respecto al padre que no fija límites, en algún momento se sentirá desbordado o se olvidará de su propia vida para satisfacer a su hijo y no lo podrá criar eficazmente. Los padres permisivos y sobreprotectores tienen dificultad en fijar y sostener determinados límites y sus hijos crecen sintiendose emocionalmente débiles.

El amor con límites fortalece y sana
La falta de límites en la infancia brinda una profunda inseguridad, miedos intensos y el sentimiento de no ser querido. En la vida adulta observamos una fuerte necesidad de ser amado a todo precio, con personas inadecuadas que pueden llegar al maltrato emocional.

Entonces no quedan dudas de que los límites con amor son como vacunas que protegen de determinados peligros de la vida: la persona se fortalece afectivamente, se acepta, se ama y se reconoce a sí misma. Así se cuidará de los peligros y elegirá situaciones y compañeros nutritivos.

Los niños de hoy en día son como trenes muy lujosos, con la última y sofisticada tecnología, pero no tienen vías por donde transitar. Las vías son los límites de los padres que muestran el largo camino que los hijos tienen que transitar para llegar a la vida adulta, inmunes a todas las vicisitudes que les toque enfrentar en la vida y poder salir fortalecidos.

Todos los padres dicen que quieren que sus hijos sean felices. Pues bien, los límites son el ingrediente imprescindible para dicho fin, son la muestra más profunda de amor.

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*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook

 

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