7 claves para ser un líder consciente

7 claves para ser un líder consciente
El mundo laboral necesita personas que sepan desarrollar el talento de sus colaboradores. Hoy día abundan los políticos, gobernantes, dirigentes, estadistas, burócratas, directivos, ejecutivos y gestores centrados en su propio interés, pero faltan verdaderos líderes al servicio del bien común de la sociedad.

Los llamados líderes conscientes son quienes pueden desplegar todo su potencial al servicio del bien común. Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela o el Dalái Lama, por citar a los más conocidos, comparten una serie de rasgos. Mirá cuáles son:

Cuestionan su sistema de creencias. Están abiertos al cambio, atreviéndose a cuestionar las creencias de su entorno social y familiar. Así es como desarrollan un pensamiento propio que les permite tomar decisiones movidas por su intuición.

Conocen su sombra. Están comprometidos con su propio autoconocimiento y autoliderazgo. Este viaje de introspección les permite comprender, aceptar e integrar su lado oscuro, transformando sus defectos en cualidades. De este modo se convierten en personas inspiradoras.

Hacen lo que aman. Al conocerse a sí mismos, eligen un camino vocacional. Desprenden un entusiasmo, una pasión y un optimismo muy contagiosos porque disfrutan profundamente con lo que hacen.

Poseen visión y determinación. Tienen muy claro hacia dónde van. Y este sentido de dirección les dota de una profunda convicción para superar cualquier obstáculo que surja por el camino.

Cultivan su inteligencia emocional. Saben relacionarse con empatía, respeto y asertividad. Tratan a sus colaboradores como ellos necesitan ser tratados para que voluntariamente se comprometan y den lo mejor de sí mismos. De este modo crean un agradable clima laboral marcado por la confianza.

Inspiran a través de su ejemplo. No esperan a que las cosas cambien, ellos mismos son el cambio que quieren ver en sus empresas. De hecho, son líderes no porque se atribuyan dicho título, sino porque otros les siguen. Se ganan su autoridad como consecuencia del servicio que prestan a la sociedad.

Desarrollan el potencial de sus colaboradores. Han descubierto que el conocimiento es lo que empodera a las personas, generando a medio plazo la verdadera riqueza y abundancia que persiguen las empresas. De ahí que inviertan lo necesario para que sus equipos desplieguen todo el talento, la inteligencia y la creatividad que llevan dentro.

El quid de la cuestión es que este tipo de liderazgo no puede enseñarse, no aparece como consecuencia de cursar un Máster en Administración de Empresas. Más bien surge desde el interior de cada ser humano, es como una semilla que todos llevamos dentro. Para que florezca solo hay un camino: la transformación personal. Y es que no podemos convertirnos en auténticos líderes hasta que no consigamos ser personas auténticas, lo que no sucederá hasta que no nos liberemos de nuestros miedos inconscientes.

(En base a El País)

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