Fotógrafa documentó su duro tratamiento de fertilidad

Amanda Noir quiso ser mamá desde que era chica. Cuando cumplió 30, decidió hacer su sueño realidad. Pero durante 13 meses seguidos lloró cada vez que se daba cuenta de que no estaba embarazada. Probó métodos naturales como acupuntura y hierbas chinas para aumentar su fertilidad, pero nada funcionaba. Después de un largos tratamientos, la fotógrafa oriunda de California quedó embarazada y documentó todo su tratamiento para recordarle a las mujeres con sus mismos problemas que no están solas.

Publicidad

“Siento que estoy en esta vida para criar niños. Desafortunadamente, el proceso de empezar una familia con mi esposo no funciona como te lo enseñan en el colegio”, contó Amanda.

Un año después de tomar la decisión de tener un hijo, se enteró que tenía una hemorragia interna por un embarazo ectópico. El embrión estaba en su trompa de falopio derecha y su posibilidad de tener otro embarazo saludable se complicó. Pero gracias a sus médicos que salvaron su órgano y pudo iniciar los tratamientos de fertilidad.

Probaron inseminaciones intrauterinas, un proceso que aumenta las chances de la concepción. Hicieron cuatro intentos, cada vez más agresivos con medicación, pero no tuvieron suerte. “Lo más frustrante es que nuestro diagnóstico era ‘infertilidad inexplicable’. Los doctores no podían encontrar nada malo en nosotros y, en teoría, estábamos físicamente perfectos”, relató.

La última oportunidad que tenían era la fertilización in-vitro. Este proceso requiere la fertilización de los óvulos en un laboratorio para después implantarlos en el cuerpo de la madre. “Este tipo de proceso no lo cubría nuestra obra social, y nos enfrentábamos a una deuda de US$ 20.000 a US$ 30.000 por un solo intento”, contó Amanda.

Durante todo el proceso, Amanda no tuvo reparos en contar sus problemas con su familia, sus amigos y a través de sus fotos. “Los problemas de infertilidad son tan comunes pero nadie habla de ellos. Es una montaña rusa emocional. Es desolador, es injusto. Se siente como la madre naturaleza y tu cuerpo te están traicionado. Es caro. Es doloroso. Te llena de miedo y las parejas lo sufren silenciosamente”.

Así Amanda quiso romper todos los tabúes alrededor de la infertilidad y empezó la serie de fotos que bautizó #WorthTheWait (#ValioLaEspera) sobre familias que hayan luchado por quedar embarazados.

Además, contó que para costear los tratamientos, pidieron un préstamo e iniciaron un GoFundMe para cubrir gastos médicos. Después de dos años de tomar la decisión de empezar una familia, iniciaron los tratamientos para una fertilización in-vitro.

“Estaba tomando pastillas, supositorios vaginales e inyecciones intramusculares. Por intramuscular digo agujas enormes que dan en tu nalga, todas las noches”.

En noviembre de 2017, después del segundo ciclo de fertilización, las inyecciones, monitoreos obstétricos y muchos estudios culminaron en el resultado deseado: Amanda quedó embarazada.

“En este momento, estoy embarazada de 23 semanas. Es surreal decirlo. Me gustaría decir que estos meses fueron perfectos, pero la verdad es que no. La montaña rusa no termina porque estés embarazada”.

Amanda contó que se sintió muy deprimida por todo lo que había vivido y por dejar la comunidad de mujeres infértiles que la había abrazado en su causa. “Nunca pensé que me iba a sentir así. Pero ahí estaba… increíblemente agradecida pero muy triste y entumecida”.

Sin embargo, Amanda está optimista por su futuro. Ansió tanto la maternidad y se dio cuenta de que era muy fácil crear una fantasía de un embarazo perfecto. “Estoy tratando de tomar cada día como viene, sin expectativas de qué o cómo me tendría que sentir. Estoy trabajando en sentirme presente después de años y años de soñar. Pero lo que sé, es que este bebé creciendo adentro mío, va a haber valido la espera”.

Fotos: Amanda Noir

Fuente: La Nación, GDA.

Escrito por
Más de Eme de Mujer