Historias de Piel: El primer amor

Lic. Ruben Campero*

Sentir que nos atravesaba un rayo de emociones y pasiones. Que literalmente se nos “caían las medias”, o que nuestro cuerpo se “derretía” y “se escurría” con tan sólo verlo o verla, son algunas de las vivencias que puede que recordemos relacionadas a nuestro primer amor.

Ver más: Eme TV: ¿Es la seducción un engaño a la otra persona?

Y ello puede que sea así ya que en general ese primer amor se da durante la adolescencia. Un momento de la vida en el cual no sólo se está haciendo el trabajo psicológico de ir abandonando la infancia, para asumir progresivas dosis de adultez, sino que también la nueva dinámica hormonal y cerebral estrena pasiones en los cuerpos y los corazones, que ponen en jaque amoroso a mucha de esa nueva juventud y sus nuevas formas de vincularse.

Es también en la adolescencia que los pares cobran una importancia fundamental, ya que se tornan en nuevos y potentes modelos identificatorios que intentan “compiten” con las figuras parentales en la conformación de la identidad, buscando desestimar todo lo que recuerde a esa infancia que se está queriendo abandonar.

En ese contexto enamorarse cobra un valor psicológico fundamental, ya que no sólo oficia como entrenamiento para la adultez, sino que también permite experimentar ese contacto diferente con el otro para el cual ahora se está apto, así como las emociones y pasiones a ello asociadas.

Publicidad

Una nueva forma de vincularse que en principio tiende a ser muy fusional y pegoteada, ya que se juega a través de indentificaciones bastante masivas con el otro, en afán de ser o parecer adulto o mejor dicho dejar de ser un infante. Tarea para la cual el par oficia no sólo como un soporte o apoyo, sino también muchas veces como una verdadera “prótesis” psicológica y hasta corporal. De ahí que muchas veces el contacto físico sea una constante a esta edad, más allá de las diferencias y prohibiciones que impone la educación por géneros.

Es así que en esta etapa de la vida el “pegote” no sólo se juega en un posible primer amor, sino que también se experimenta en esas dupla de amistad (las más de las veces entre chicos del mismo sexo) que jamás se separan, que van juntos o juntas a todas partes, y que no podemos más que catalogar como “enamoramiento, aunque no sea, o no sea siempre, de índole afectivo-sexual.

El primer amor se juega entonces en un contexto de emociones intensas y de idealizaciones, como un aspecto que suele ser característico en estas edades, y que por tanto también foguea la autoestima, ya que ese alguien al cual se le profesa amor, y a quien se lo endiosa o se lo ve como algo vital, puede que corresponda o no con las expectativas que se depositan sobre él.

Es por eso que resulta también común que muchos primeros amores hayan transcurrido en el más absoluto de los silencios, ya que el pánico a ser rechazado impidió que se pudiera dar un paso y decirle al otro lo que se estaba sintiendo. Tal vez también porque en el plano de las fantasías, ese amor iba siempre a permanecer más intacto y puro, sin tener que ser “manoseado” por su experimentación con ese otro que se encuentra en la realidad.

Tal vez sea cierto entonces que el primer amor nunca se olvida, pero no necesariamente porque se quiera volver a él o porque deja un sentimiento imborrable que permanece vivo, sino porque se instala en la memoria y en los aprendizajes como esa primera experiencia emocional y vincular intensa a nivel de lo afectivo-sexual, que puede que se torne en matriz o marca de referencia para la construcción de las siguientes formas de relacionarse.

Publicidad

El amor romántico

Al hablar del primer amor y del enamoramiento que ello implica, así como de que en la adolescencia la idealización está a la orden del día, cabe mencionar sin embargo la influencia cultural e ideológica que tiene el modelo de amor romántico también en la vida adulta.

Una forma de concebir las relaciones amorosas que más allá de las edades, tiñe de expectativas emocionalmente grandiosas (y a veces irreales) vínculos y sentimientos que se espera que se desarrollen, se instalen y permanezcan inalterados en el tiempo, a través de un modelo específico de pareja monógama basada en la idea de posesión del otro como propiedad (“mi” pareja).

Los cuentos clásicos que tomara Disney, así como las telenovelas, nos plantean la perfección de ese primer amor que nace por obra de la naturaleza y que permanece en estado inmaculado a través de los años, sin que se tenga que hacer nada para elaborar las ambigüedades propias de todo vínculo.

“Fueron felices y comieron perdices” solía ser el final mágicamente forzado de muchas historias, las mismas que dejaban congeladas las vidas y vínculos que hacían a la narración, en la exaltación de ese sentimiento de dicha y plenitud provocado por las primeras experiencias de enamoramiento y del proceso de vivir el amor. Sin continuar la historia y sin ofrecer modelos más realistas de cómo es que se enfrentan de ahí en más los agridulces procesos que tiene todo intento de vincularse, amar y dejarse amar por otro.

Es ese modelo de amor romántico el que ha impactado tanto en el imaginario femenino vinculado a las emociones, y que sigue siendo un potente producto de venta de fantasías amorosas enlatadas, ante realidades que son más complejas y que por tanto no son tan fáciles de sobrellevar con sólo esperar que lo que se siente nos indique “naturalmente” el camino a seguir.

El primer amor más allá de rituales heterosexuales

Es de destacar también que el imaginario aún imperante del primer amor en canciones, películas y demás productos culturales, las más de las veces se ha centrado en rituales y formas de relacionamiento exclusivamente heterosexuales. Dejando en abandónico silenciamiento e invisiblidad a la realidad de muchas adolescencias que han tenido que vivir sus primeros amores en lo oculto de sus mentes y corazones, sintiendo además vergüenza, temor a ser descubiertos y culpa por experimentarlo.

Si bien hoy por hoy aparecen más ejemplos en los medios, y las leyes vienen ajustándose para ser más democráticas y representativas de la mayor cantidad posible de la ciudadanía. Lo cierto es que aún hoy muchos jóvenes que se enamoran de otros de su mismo sexo, siguen sin contar con modelos identificatorios válidos y posibles (así como con rituales que avalen socialmente la importancia de sus vínculos), que les permitan vivir con tranquilidad y dignidad sus primeras experiencias emocionales y amorosas.

Muchas familias continúan imponiendo un único modelo posible de relacionamiento afectivo-sexual en tanto que heterosexual, dejando a el y la adolescente que no sienten de esa manera en una situación de exclusión y desamparo ante la necesaria guía adulta. Razón por la cual tendrán que hacer “lo que puedan” en medio de la más absoluta soledad, o con la compañía de los pocos pares (o con suerte algún adulto) con los que podrán compartir lo que sienten.

Publicidad

A propósito de esta imposición que hace ver todo o casi todo en clave heterosexual, condenando al silencio a múltiples formas de manifestación humana, cabe mencionar el corto animado “In a heartbeat”. El cual aborda el primer amor entre dos adolescentes varones, y todas las emociones encontradas que ello implica en general en la adolescencia.

Un corto del 2017 dirigido por Beth David y Esteban Bravo que puede ser fácilmente encontrado en youtube, y que plasma a través de una animación sin diálogo verbal, los sentimientos típicos de cualquier adolescente que vive su primer amor, y que teme que el otro no le corresponda ante la posibilidad de exponerle su corazón.

*Ruben Campero es Psicólogo y Sexólogo. Es además docente y autor de los libros: “Cuerpos, poder y erotismo. Escritos inconvenientes” y “A lo Macho. Sexo, deseo y masculinidad” (Editorial Fin de Siglo). Conduce Historias de Piel, programa que se emite martes y jueves a la hora 21.30 en Metrópolis FM, 104.9. Podés escucharlo y además enviar tus opiniones, testimonios y consultas vía twiter, mensaje de texto (SMS al 1049, con la palabra piel, espacio y luego se escribe), de facebook, o correo electrónico ([email protected]).