Agustina Comas: una diseñadora uruguaya que apuesta a la ropa con fallas

Por Mariana Malek

La aventura, eso puede decirse que fue el disparador que lanzó a la diseñadora, empresaria y emprendedora Agustina Comas a animarse a irse a Brasil y ser una pionera en su área, reciclar ropa de descarte, con menos de 30 años.

Publicidad

Invitada por el Programa Itaú para Emprendedoras de la Moda, Comas volvió desde San Pablo a su Montevideo natal esta semana para participar de un workshop con varios emprendedores de la industria textil.

En conversación con Eme de Mujer, Agustina repasó el camino que recorrido desde que se interesó por el diseño hasta la actualidad, cuando su marca comienza a crecer y ella se convierte en una referencia nacional e internacional para jóvenes que se inician en una ruta similar a la suya.

Cuando terminó el liceo a fines de los ’90, Agustina sabía que quería crear cosas; gracias a su madre conoció el Centro de Diseño de Montevideo y se animó a probar ese camino.

“Di la prueba y no quedé. Entonces me fui dos meses a Europa. Tenía 18 años y me fui de mochilera; mi prima estaba allá porque mi tío era embajador en Austria”, explicó. El viaje la marcó para siempre: “Fui a ver todo lo que había estudiado en historia del arte y me conecté con toda esa cultura underground, con toda esa experiencia y empecé a abrirme un poco a todo ese nuevo mundo”.

En el 2000 consiguió ingresar en el Centro de Diseño y aunque creyó que su camino era hacer “cosas” y ser diseñadora industrial, descubrió que el área textil era “más libre, más creativa”, donde los talleres le permitían poner “manos en la masa” y crear constantemente.

Conforme avanzó, Agustina descubrió que quería horizontes más amplios y a través del centro educativo obtuvo una acreditación de prensa para la Semana de la Moda de San Pablo. Hasta allí partió con una amiga como prensa internacional representando a El País.

Llegar a San Pablo la maravilló, por lo que en febrero de 2004, con apenas 23 años, decidió hacer las valijas e irse. “Empezó un viaje al estilo ‘Alicia en el País de las Maravillas’. Llegar a una ciudad enorme, muy intensa, que te come y también empezar como persona porque me hice allá. Fue como una formación de guerra, porque me tuve que meter en un mercado donde no me conocía nadie”, sostuvo.

Upcycling. Agustina trabajó con el prestigioso diseñador Jum Nakao en varios proyectos, y fue estilista de la línea para hombres de Guga Kuerten, bajo el mando de Nakao. Sin embargo, no todo fue color de rosas y sus experiencias la llevaron a dudar sobre la industria de la moda.

“Después de esos trabajos tuve un impasse, un momento de dudas de lo que estaba haciendo de trabajar con moda. Empecé a investigar lo que era la contaminación de la industria y todo el residuo urbano que generamos con el embalaje”, contó. Estaba trabajando en su proyecto de tesis final y se dio cuenta de que quería hacer algo que implicara militancia. Diez años después, mira hacia el pasado y dice que el universo le dio la respuesta.

En 2008, Ana Inés Píriz, también diseñadora, y Agustina compartieron sus inquietudes. “Teníamos una experiencia similar. Ambas sabíamos que cuando se diseña una colección, más o menos 75% de lo que se produce se vende en precios llenos, 20% se vende en la liquidación y hay un 5% que es una sobra”, explicó.

Al mismo tiempo, la multimarca Magma hizo un llamado a diseñadores para desarrollar colecciones sustentables y Ana Inés fue invitada. “Investigamos y entonces propusimos hacer una colección con productos antiguos de su propia ropa”, sostuvo. Así nació In Use, la primera marca que tuvo en sociedad con Ana Inés en la que confeccionaban ropa hecha con otra ropa.

“A partir de ahí surgió un formato de workshop que empezamos a dar en Colombia, Uruguay y Brasil. Vendimos en Magma, en una tienda de San Pablo y en Mutate de José Ignacio y ahí pasó el tiempo y estuvimos hasta más o menos 2012”, explicó.

Pero In Use no era un proyecto exclusivo, ambas tuvieron que apostar a otros trabajos para mantenerse y la vida de ambas fue tomando otro rumbo. No obstante, Agustina había encontrado el cambio que buscaba y ahora era tiempo de llevarlo adelante.

“Me di cuenta de que si quería hacer un cambio en la industria me tenía que meter dentro del mercado y conocerlo de cabo a rabo, saber todo. Cómo es ser una insider para generar un verdadero cambio”, afirmó.

El trabajo llegó, nada menos que en la prestigiosa grifa brasileña Daslu: “Es una marca super top de Brasil, que ahora se fundió, y yo trabajé en la línea masculina diseñando la parte de hombres. Fue súper rico porque además de conocer más de los procesos me hizo meterme en la industria por la puerta principal. Es una marca muy bien posicionada y me dio acceso a muchas fábricas, me hizo pensar en la ropa de hombre como material para transformación, especialmente las camisas”, contó.

Innovadora. Comas es su marca más reciente y con la que le está plantando cara a San Pablo y el mundo. El proyecto surgió en 2014, cuando por primera vez y con una simple Helvetica creó el nombre provisorio. A mediados de 2015, Comas abrió su propio ecommerce y lleva ya casi tres años en línea.
Para lograr llevar adelante su proyecto Agustina se dio cuenta que debía bajar a tierra su mente creativa y comenzó a realizar talleres de emprendedurismo, finanzas y se formó en negocios.

“En 2013 tuve que definir el modelo de negocios si quería escalar el proyecto”, afirmó. El conocimiento de Daslu fue clave: se volcó por las camisas de hombre. “No me fui a la ropa de sobra del mercado sino a la ropa con fallas. La que tiene agujeros o manchas y no se comercializa, empecé a ir a la fábrica y a comprar esa ropa”, narró Agustina.

Todo esto fue posible gracias a que en el camino apareció otra uruguaya que se mudó a San Pablo, Isabel Castro, quien luego de un tiempo como pasante en Comas se convirtió en la mano derecha de la empresaria y en quien confía plenamente.

En la actualidad Comas continúa creciendo y afrontando desafíos. La marca se mudó de la casa de Agustina a un galpón y comienza a ganar más vuelo.

Escrito por
Más de Mariana Malek