Eduardo Galeano y el café que corría por sus venas

Con el fallecimiento de Eduardo Galeano no solo se va uno de los más destacados escritores uruguayos de todos los tiempos, sino un hombre que hizo honor al viejo Café, al lugar para el encuentro, la charla y la devoción por la bebida oscura como la tinta.

Para disfrutar de esta nota te recomiendo te prepares un buen café largo y pongas play a esta canción de “Never Shout Never” Coffee and Cigarettes.

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De Beethoven a David Lynch, de Eduardo Galeano a Fernando Pessoa, todos tienen algo en común y vinculante: el amor por el café. Repasemos la historia de estos artistas y su relación con el fruto del cafeto.

Eduardo Galeano era un habitué del Café Brasilero, la mesa de la ventana, a la derecha de la puerta de entrada, era su lugar, incluso el mito dice que era su segundo hogar. Allí pasaba buen rato escribiendo y recibiendo visitas. Era común que diera las entrevistas en esa mesa, incluso hay una bebida que lleva su nombre en la legendaria cafetería de la calle Ituzaingó, inaugurada allá por 1877. El autor de “Las venas abiertas de América Latina” dijo al diario argentino La Nación en 2013: “Soy hijo de los cafés. Todo lo que sé se lo debo a ellos. Sobre todo el arte de narrar. Lo aprendí escuchando, en las mesas de los bares”.

La historia de Beethoven con el café toma ribetes trágicos. Uno de los más grandes compositores de todos los tiempos, era adicto al café. En recientes investigaciones se descubrió, analizando uno de sus cabellos, que en la sangre había un alto contenido de plomo. En su época, a fines del siglo XVIII, se almacenaban las bebidas y los granos de café en barriles hechos de ese material. Se dice que eso le llevó a la intoxicación y a ese estado de “trance” que alcanzaba al beber café en base a 40 granos, según su estricta obsesión.

Fernando Pessoa, el gran escritor portugués frecuentaba el Café “A Brasileira” en Lisboa, emblemático lugar a donde concurrían los intelectuales de principios del Siglo XX. En 1988 coincidiendo con el centenario del nacimiento del poeta se realizó una escultura en tamaño real de Pessoa sentado en una mesa de la cafetería.
David Lynch además de ser uno de los más increíbles directores de cine con un estilo onírico único, es un fanático del café y tanto en sus películas como en su serie Twin Peaks siempre hay un culto a la bebida. Es tanta su pasión que tiene su propia marca de café. Para el director de Blue Velvet el buen café se define por el sabor “No debería ser amargo, sino más bien suave y con mucho cuerpo. Me gusta tomar cafés con leche o capuchinos. En cualquier caso, el café debe tener una capa de espuma dorada. Puede ser algo tan bonito”.

Para el final una cita de Galeano:
“El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir.”

Dahianna Andino, barista Creadora de Ganache Café y columnista de Eme de mujer.

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