Historias de piel: Se fue San Valentín

Por  Lic. Ruben Campero*

Se fue San Valentín, dejando a su paso compulsiones consumistas, frases hechas por las redes y la sensación de haber o no cumplido con una tradición que exalta estereotipos románticos y afianza o desconfirma vivencias de pertenencia a una sociedad.

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Aunque también pudo haber dejado alguna que otra reflexión sobre el lugar ocupan el amor y ese modelo de pareja “propiedad” que ya no se sostiene en su prometida felicidad de “comer perdices”. Particularmente para esos sujetos que la cultura aún educa de manera femeninamente diferencial, con el objetivo de que se identifiquen masivamente con lo emocional, así como con la idea de que el amor en pareja junto a la maternidad es el centro de gravitación para la propia vida y auto estima.

Al analizar el amor (especialmente el amor romántico) en clave de mujeres y sujetos femeninos, puede que evoquemos el lugar social y político que han constituido la literatura, los cuentos de hadas, las telenovelas. Producciones que históricamente les sirvieron a las mujeres de refugio-consuelo ante la infinidad de ámbitos y funciones que les fueron vedadas por su supuesta “condición biológica”. Refugio que les permitió tejer tramas narrativas de sentido y hasta de resistencia, desde las cuales habitar como podían ese obligatorio lugar de exclusividad dependiente y afectivizada al que la cultura patriarcal las confinaba.

Por eso la escritora estadounidense Kate Millet (1034-2017) planteó: “El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban. Tal vez no se trate de que el amor en sí sea malo, sino de la manera en que se empleó para engatusar a la mujer y hacerla dependiente, en todos los sentidos. Entre seres libres es otra cosa”

Por eso es que el amor si bien siempre bienvenido en todo su amplio sentido, a nivel de pareja muchas veces se ha plantado como un reforzador de roles de género tradicionales a la luz de la heterosexualidad institucionalizada. Haciendo que muchas mujeres en particular ocupen desde ese amor idealizado lugares de consagración romantizada, entrega sufriente y postergación de la autonomía deseante siempre en función de un otro (las más de las veces masculino) que como reciclado príncipe que al final del cuento las “registra”, las “elige”, las desea y las ama, vendría a rescatarlas tanto de sus penurias cotidianas como de ese lugar “devaluado” que como mujeres la cultura aún les destina.

Por eso la ideología de género femenina y feminzante que se impone precozmente desde las familias en las niñas (mientras los niños van viendo y aprendiendo lo que una mujer “es” o debe ser) les recuerda a cada paso que su principal objetivo identitario es ser lindas, buenas y “reguladas” en cuanto a sus impulsos (cosa que no se le exige a los varones), de manera de resultar “agradables” y poder así en el futuro ser “elegibles” en tanto que amadas sobre todo por un hombre. Todo lo cual si bien puede ser muy empático e importante porque resalta la dimensión emocional y vincular del ser humano, deja a muchas mujeres finalmente pendientes exclusivamente de la mirada de un otro, con la ilusión de que este les de un lugar en el mundo a través del amor.

Se fue San Valentín, y una vez más ojalá que más que románticos chocolates y flores femeninamente coloridas o corbatas opacamente masculinas, nos haya dejado alguna idea rebotando por ahí, respecto a que todo lo privado (y emocional) también es político, tal y como versa una máxima feminista, de igual forma que el amor entre pares siempre debería apelar al crecimiento y reconocimiento de dos o más autonomías, que en el caso de la pareja deciden libremente destinar parte de su mirada hacia un lugar común.

*Ruben Campero es Psicólogo y Sexólogo. Es además docente y autor de los libros: “Cuerpos, poder y erotismo. Escritos inconvenientes” y “A lo Macho. Sexo, deseo y masculinidad” (Editorial Fin de Siglo). Conduce Historias de Piel, programa que se emite martes y jueves a la hora 21.00 en Metrópolis FM, 104.9. Podés escucharlo y además enviar tus opiniones, testimonios y consultas vía twiterfacebook  o Instagram.  Sus programas pueden verse acá.

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