Jenny Escobar, una Mujer de Negro que irradia luz

Llueva o truene. Aunque el sol parta la tierra y no se soporte el calor. Un feriado o un día de paro general. Nada se los impide. Todos los primeros jueves de cada mes, las Mujeres de Negro están de pie en la explanada de la Intendencia de Montevideo. Ya sean dos o 200. El colectivo se organiza y bajo la consigna “Ni una muerte indiferente”, mujeres vestidas de riguroso luto dan cuenta de que el feminicidio es un problema de todos.

La vestimenta de color negro se complementa con un lazo blanco, que representa a los hombres que trabajan contra la violencia de género;varones que ellas también han sabido conquistar y sumar a su causa. Son hijos, hermanos o amigos sensibles a la problemática que todavía está lejos de solucionarse.

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Todas de pie y en absoluto silencio, un silencio que alude a la voz que se les quitó a las mujeres asesinadas. Así estarán también el 14 de septiembre cuando cumplan 10 años de trabajo. Un trabajo tan incesante como los feminicidios en Uruguay.

En ocasiones suman performances artísticas, como la lectura de los nombres de todas las fallecidas en la escalinata del Palacio Legislativo, la representación de todas las ausencias con zapatos de las víctimas o con sillas que llevan sus nombres. Ellas siempre conmueven. Incluso cuando se cuelan en celebraciones festivas, como el Desfile de llamadas donde en medio de la algarabía piden atención y recuerdan que no se puede ser indiferente.

“Festejaremos estar juntas. Pasaron 10 años, pero hay quienes hace 40 trabajan en este tema, a todos invitaremos a nuestra celebración”, dice Jenny Escobar, la presidenta de la organización y quizá su cara más visible.
Las Mujeres de Negro salieron al ruedo para quedarse. La primera vez se mostraron públicamente en la Plaza Matriz, pero hacía rato que estaban trabajando en el tema.

“La ‘madre de la criatura’ es Margarita Mariño, soy solo la niñera”, dice con humildad Escobar y revela que ambas elaboraron un proyecto de grado junto a Griselda Rodríguez cuando cursaban la carrera de Educador popular.
“Hicimos una performance y nos vestimos de luto, fue impactante y enseguida Margarita tuvo la idea de traer la organización a Uruguay, dijo algo así como que nos pasábamos hablando del asunto y deberíamos hacer algo distinto”.

La semilla estaba plantada. Escobar se puso la idea al hombro porque todavía restaba convencer a la organización internacional Mujeres de Negro, que está en 56 países en el mundo, a sumar un capítulo en Uruguay.

Sin modestia puso en negro sobre blanco todo su currículum vitae:desde sus 20 años de labor en organizaciones españolas hasta su trabajo en Arbolito, una ONG de La Teja, pasando por el título de Educadora Popular. Escobar fue convincente. Las Mujeres de Negro desembarcaron en Uruguay.

Lograron hablar públicamente de un tema que no se trataba y demostraron que el problema iba más allá de la violencia física e incluía la psicológica, económica, moral, entre otras manifestaciones que discriminan y afectan a la mujer.

“A medida que el movimiento logró más notoriedad, nosotras también sentimos más responsabilidad”, confiesa quien define a la ONG como “un movimiento sin color político, pero que sí hace acciones de política social”.
En este sentido ellas se mueven en todos los sectores y buscan sumar a su causa a referentes de todos los ámbitos, incluidas legisladoras quienes apoyaron la iniciativa de Martha Iglesias para otorgar pensiones a los huérfanos de las víctimas de violencia doméstica.

La iniciativa —que partió del colectivo— fue impulsada por la entonces diputada socialista Daisy Tourné y fue aprobada por unanimidad en Cámara de Diputados en octubre de 2011. “Fue una gran conquista”, recuerda Escobar.
“El tema no es ajeno a ninguna clase social y ocurre en todo Uruguay, no solamente en Montevideo”, remarca quien siempre tuvo la habilidad de transformar el lenguaje académico en uno sencillo, llano, de fácil comprensión en todos los sectores y rincones del país.

“La violencia es un tema triste, doloroso, pero nosotros tenemos la alegría de hacer nuestro trabajo con entrega, convicción y corazón, ese es nuestro secreto”, enfatiza Escobar, al tiempo que invita a todos a sumarse esta cruzada.

 

Más datos
Origen: Surgió en Jerusalén en 1998 cuando mujeres israelitas y palestinas salieron vestidas de negro y en silencio para protestar contra la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Países. Esta red reúne a las mujeres de todos los países, entre ellos algunos de la ex Yugoslavia, Europa, Estados Unidos, América Latina, Asia y África. Cada grupo mantiene una identidad y un camino propios.

Temas. Mujeres de Negro implica la denuncia ante situaciones de violencia.Cada país trabaja en áreas que más requieren atención. Por ejemplo, en Colombia se manifiestan contra acciones del narcotráfico, en Israel contra la guerra.

Uruguay. Las locales tienen una casa en General Flores 2419 (entre Blandengues y Domingo Aramburú). Allí atienden los días martes desde la hora 14 a las 18. Cuentan con una línea celular de ayuda:
099 090 941.

En la Intendencia. Todos los primeros jueves de cada mes, las Mujeres de Negro se reúnen en la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo. Allí, de riguroso luto y con un lazo blanco en la solapa, se manifiestan en silencio.

Escrito por
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