La columna de los dientes: Materiales dentales, ¿Inocuos o peligrosos?

por Álvaro Heller, director de Biosmile*

Hay muchos materiales que el dentista coloca en mi boca en forma definitiva o como parte de un procedimiento. Pero todos dejan una consecuencia, como es lógico. Si no, ¿para qué los usaría?

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¿Qué son los materiales biocompatibles?
En odontología, así como en las diferentes ramas de la salud, se busca que haya biocompatibilidad, que significa “compatibilidad con la La vida de nuestras células, tejidos, órganos, sistemas, aparatos y de nosotros como un cuerpo único, en el que todo está vinculado.

La industria, por su parte, intenta vender. Y muchas veces los dentistas no estamos preparados para discernir si los materiales que compramos son agresivos para usted como paciente, o son biocompatibles.

Así es que todos los materiales que utilizamos en cada procedimiento deben ser cuidadosamente elegidos e inteligentemente aplicados.

El ejemplo de una simple resina.
Para hacer una resina se utilizan muchos productos. El procedimiento incluye un mínimo de tres más la resina, aunque lo habitual (y deseable) es que sean cinco o seis los productos utilizados.

Yendo a lo más simple (para explicar y no confundir con demasiada información), veamos los 3 productos más universalmente utilizados.

El ácido grabador.
Sirve para “preparar” la superficie sobre la que se colocará la resina. Más específicamente, el ácido (fosfórico, por lo general) graba el diente creando micro retenciones.

Ahora bien, muchos ácidos penetran de más, generando sensibilidad post operatoria, o permitiendo el ingreso de otros productos mucho más profundamente, pudiendo causar una necrosis (muerte pulpar), y ¡recién nos enteramos cuando hay un cambio de color del diente! o dolor (que puede ser suave y sólo al morder).

¿Cómo evitar esos problemas? En realidad todos los procedimientos incluyen ácidos, sea de una forma u otra. Lo importante es controlar la profundidad del grabado y eso se logra con el único ácido autolimitante: graba hasta la profundidad adecuada (UltraEtch, UPI)

Luego se lava profusamente y se seca sin desecar.

¡Desinfecten, por favor!
Poco habitual pero imprescindible es desinfectar luego de haber lavado el ácido y secado (hay muchas confusiones respecto a esto).

El desinfectante es Gluconato de clorhexidina al 2% (si: el mismo de muchos enjuagues bucales, pero puro y al 2%, no al 0,12%). ¿Son todas iguales? No. Los de referencia son dos: Cavisept (Septodont) y Consepsis (Ultradent).

Lo importante: se deben eliminar excesos con papel o torundas plásticas PERO NO SE DEBE LAVAR. Queda en nuestro cuerpo, impidiendo actuar a las bacterias residuales.

Adhesivo especial.
Antes de colocar la resina, va una fina capa de adhesivo. Hay decenas en nuestro país, y cientos en el mundo. Muchos de ellos se difunden a zonas incorrectas, causando lo antes mencionado: dolor y cambios de color por muerte pulpar (ayudados por un ácido que grabe indiscriminadamente, o sin ayuda, por su exceso de solventes que deshidratan, e imprimadores que invaden la pulpa).

Pero hay algunos buenos o excelentes. Clearfill es uno de ellos, otro es el PEAK de la Ultradent.

Este material queda en nuestro cuerpo, por tanto debe mantenerse estable limitado a la pequeña zona de acción. Sus tres principales componentes (solvente, imprimador y metacrilatos) deben estar acompañados por carga inorgánica para logar estabilidad y la propia clorhexidina. El PEAK es el único que cuenta con ellos. Luego viene la luz que endurece.

La resina no puede ser cualquiera.
Las mejores resinas son las menos conocidas, en general. Hoy los mejores desarrollos tienen partículas de Zirconio, que las hace mucho más duras, más durables y estables. Un marca se llama Forma, otra es Mosaic.

La polimerización es el paso fundamental
La manera de endurecer tampoco puede ser cualquiera: la lámpara azul (y violeta) que da la dureza es necesario que logre que la resina tenga una estabilidad completa. No todas son iguales: hay una muy superior: Valo es su nombre.

Junto con la adhesión, la calidad de la resina, la lámpara de endurecimiento (o polimerización) es la que determina la longevidad de nuestra resina y su estabilidad al crear un sistema cristalino superior (brillo, dureza, textura, estética y resistencia).

Lo importante es recibir una restauración que devuelva y mantenga la salud. Sin riesgos para el diente y los tejidos vecinos. Sin riesgos para nuestro cuerpo.

*El doctor Álvaro Heller, es odontólogo, director de BioSmile y columnista de Eme de Mujer

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