Buena voluntad: Dejar la comodidad para ser voluntaria en Haití

Florencia Alcain tiene 26 años, es psicóloga y hace dos meses es una de las 12 mujeres que están en la base militar uruguaya de Haití. Pero, ¿cómo llegó esta joven que se iba a ir a Nueva Zelanda a una Working Holiday a ser voluntaria que representa a Uruguay en la Misión Estabilizadora de las Naciones Unidas en Haití, el país más pobre de América Latina? Alentada por su padre, el general José Alcain, actual director de Servicios Sanitarios del Hospital Militar, y por compañeras de trabajo, la psicóloga trabaja para el Contingente Nacional ubicado en Morné Cassé y con miras a ayudar al país a recuperarse de dos golpes de estado (1991 y 2004) y el terremoto del 2010.

Hace un poco más de un año, Florencia Alcain comenzó a trabajar como psicóloga en el Hospital Militar de Montevideo, meses después de entrar llegaron formularios que pedían voluntarios para las misiones de paz en Haití y en el Congo. Si bien al principio no se planteó la posibilidad de ir, luego de conversar con colegas que habían tenido la experiencia y con su propio padre, el general José Alcain, quien estuvo en Haití de misión de paz, se ofreció como voluntaria. “Quien más me ayudó y alentó en la toma de la decisión, y fue una pieza fundamental, fue mi padre, que es General del Ejército y estuvo en el 2012 como Jefe del Batallón Uruguay IV con base en Morne Cassé, donde estamos asentados actualmente”, explicó.

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En enero del 2015, Florencia congeló su posgrado en Piscología Clínica Infantil y Adolescente, empacó sus cosas partió hacia el país más pobre de América Latina, donde el 80% de la población vive bajo el umbral de pobreza, a trabajar con los efectivos militares apostados allí para brindarles apoyo psicológico y trabajar por el bienestar y el buen funcionamiento de la base militar.

Además de sus tareas en el Contingente Nacional, Popi, como le dicen sus amigos, se ha sumado a la ayuda humanitaria para la población haitiana y trabaja en el abastecimiento de agua potable y otros insumos a orfanatos, cárceles y hospitales de los pueblos aledaños.

También se suma a la organización de actividades como la que realizarán el domingo en el marco del Día Internacional de la Mujer: “Planificamos realizar una actividad de recreación en la base, donde invitamos a todas las mujeres de los demás contingentes: de Argentina, Brasil, Chile, Guatemala y Perú. Creo que será una linda oportunidad para relacionarnos y estrechar lazos con aquellas que participan en la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah)”.

Por otro lado, se ha conectado mucho con la situación de la población en el país: “Uno de los hechos que más me sensibiliza es cuando voy por la calle y veo a los niños, en ocasiones desnudos, tocándose la ‘pancita’ como forma de pedir comida corriendo atrás de los jeeps de Minustah. Es fundamental el que podamos continuar repartiendo agua potable, ya que aquí tienen que pagar para tenerla, algo que en Uruguay sobra, y la mayoría no tienen los medios para hacerlo, por lo que se higienizan en ríos contaminados, con los efectos negativos que ello conlleva. También es sorprendente y admirable como los niños, a pesar de las carencias que padecen, todas las mañanas van con sus uniformes impecables a la escuela. Ni que hablar de aquellos que asisten a la Universidad y logran terminar una carrera”.

Florencia Alcain 2Ser mujer en un ambiente de hombres no es sencillo: “El hecho de ser mujer y venir a un ambiente en donde más del 90% son hombres era una de las causas que me hacían dudar al momento de anotarme como voluntaria. Es un ambiente totalmente distinto al que estoy acostumbrada, pero por suerte me estoy adaptando sin dificultades gracias a mis compañeros, o ‘camaradas’ como les llaman aquí, que me enseñan el funcionamiento y me hacen sentir cómoda”, reveló.

Respecto a la posibilidad de que más mujeres lleguen en misiones de paz, Florencia sostuvo: “Considero que la mujer puede aportar mucho al Área de Misión desde otra perspectiva, ya que tenemos una natural sensibilidad distinta a la del hombre, y cuando se toman en cuenta las ideas que planteamos se abre la posibilidad de generar nuevas instancias de ayuda. El acercamiento y el vínculo que genera una mujer al acercarse a la población es distinto al de un hombre, por las características inherentes al sexo. Creo que más mujeres deberían aprovechar estas oportunidades”.

“Creo que es una experiencia única para poder conocer otra realidad social y cultura totalmente diferente a la nuestra, en donde uno aprende constantemente, no solo a nivel profesional, sino más que nada a nivel personal. Uno a veces no valora lo que tiene, ya que es algo normal de todos los días, pero al ver cómo vive la gente aquí, es imposible que uno no cambie la visión que tiene de la vida”, concluyó.

Escrito por
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