Conversamos con Julia Herrero Albillos: la física española que promueve las mujeres en la ciencia

por Mariana Malek*

La física española, Julia Herrero Albillos participó en un conversatorio sobre género y ciencia en el Centro de Formación de la Cooperación Española de Montevideo. Nacida en Burgos en 1979, la vicepresidenta de la División de Física de la Materia Condensada de la Real Sociedad Española de Física, se dedica a incentivar a niñas y adolescentes a optar por el área científica y también a divulgar el trabajo de las mujeres en la ciencia.

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Herrero nació en el seno de una familia vinculada con las ciencias: un padre físico y una madre matemática y heredó el amor por la materia. Se doctoró en Zaragoza. Hizo un intercambio en Londres y trabajó en Ames, en Iowa (EE.UU.), más tarde estudió en la prestigiosa Universidad de Cambridge (Reino Unido) y tras dos años se trasladó a Alemania, para trabajar en el laboratorio Helmholtz-Zentrum. Hoy, está en su España natal y en su pasaje por Montevideo, conversó con Eme de Mujer.

— ¿Cómo surgió tu amor por la ciencia?
—Mi padre era físico y mi madre matemática. De pequeñita, cuando hacía preguntas sobre la luna o similar, mis padres se desvivían por contármelo. Toda mi infancia y adolescencia estuve muy expuesta a la ciencia, era difícil escaparme de estudiar una carrera afín porque me contagiaron su amor con.

— ¿Por qué elegiste la física?
—Mi padre era un referente muy claro. No me arrepiento de haber estudiado física porque encaja muy bien con mi personalidad. Me interesa saber cómo funcionan las cosas, cómo ocurren los fenómenos.

— ¿Cómo fue trabajar y vivir fuera de España?
— Los sitios eran muy distintos. Ames es muy rural y eso lo hacía muy familiar, pero estaba en un laboratorio de primer nivel. En la Universidad de Cambridge, está la creme de la creme de la ciencia, uno puede imaginarse que es un sitio competitivo, pero se disfruta estar con gente que sabe tanto; fue muy enriquecedor. En Alemania el trabajo cambiaba constantemente, todas las semanas un grupo nuevo venía a trabajar. Conocí muchos investigadores. Fueron lugares de primer nivel.

— ¿Cómo fue trabajar con tantas personas? ¿En algún momento sentiste discriminación de género?
—Iowa era muy familiar y no lo experimenté. Cambridge es un sitio muy internacional, se han acostumbrado a las mujeres. Sin embargo, en Alemania uno espera que por ser un país más igualitario suceda lo mismo. Sin embargo, no hay muchas mujeres dedicadas a la Física. La verdad es que la experiencia como mujer no fue la mejor. En diversas ocasiones sentí que algunas personas no me consideraban su igual por ser mujer.

— ¿Qué te llevó a trabajar en género?
— Vengo de una familia feminista, mis padres lo son, siempre lo he sido. Desde siempre tuve claro que las mujeres valemos igual que los hombres, pero quizás nunca había estudiado qué ocurría. En una ocasión me pidieron a mí y a otras personas que indicáramos nombres de conferencistas para un congreso. Propuse a tres. Nos advirtieron que nadie había elegido científicas. Entonces pensé tres mujeres y tres hombres. Cuando comparé la lista, me di cuenta que las personas propuestas eran igual de buenas. Tenía sesgos involuntarios y eso hizo cambiar completamente mi perspectiva.

— ¿Cómo te vinculaste con el movimiento 11F?
—Más o menos en la misma época de ese congreso, surgió la iniciativa 11 de febrero, me la contaron y me pareció una idea magnífica. Desde el año 2016 Naciones Unidas lo programaron el Día Internacional de la mujer y la niña la ciencia (11 de febrero). En España en septiembre del mismo año, un grupo de mujeres y comunicadoras de científicas pensamos que debíamos hacer algo para conmemorar este día. Queríamos contarle a la sociedad los problemas con la mujer en la ciencia. La iniciativa tiene una página web en la que publicamos materiales para que los profesores usen en clase con los niños, colocamos el informe sobre mujer y ciencia y también las actividades que instituciones, empresas e individuos organizan entre el 1 y el 15 de febrero. En tres años conseguimos mucha repercusión y hemos llegado a la sociedad.

— ¿Cómo se cierra la brecha de género en las ciencias?
— Podemos estudiar esta brecha de género, pero lo que debemos hacer es convencer a la gente que lea que los estudios y empecemos a tomar medidas. Hay que actuar a todos los niveles, con niñas y niños más pequeños, de primaria, para que las ellas puedan soñar en ser científicas. Eso se hace mostrando roles de mujeres que son científicas y triunfan, no son grandes genias, simplemente se dedican a la ciencia. También hay que contarles la experiencia científica para que elijan esas carreras y luego, por supuesto, ayudar a que las mujeres que están en esta área no tengan dificultades y que puedan realmente seguir toda su carrera científica. Además que consigan promociones del mismo nivel que los hombres teniendo los mismos méritos.

— ¿Qué tipo de discriminación experimentaste?
— La mayor parte de las veces han sido muy sutiles. Por ejemplo, no te llega la invitación a alguna fiesta. Lo mismo ocurre con los congresos, aunque estés más calificada que el conferencista que está dictando esa charla. ellos simplemente no se acordaron de ti. ¿Cómo el 90% de los invitados a los congresos son hombres? Cada vez tengo esto más claro y quiero combatirlo. Cuando me ha sucedido, me he quejado y han modificado la actitud y me han llamado. Es esencial que cuando veamos situaciones así, las denunciemos, primero de buenas maneras. Entonces cuando quieran cambiarlo estoy allí para apoyar y dar ideas.