Erlinda Hándal: Científica, política y mujer

Hace algunos días se divulgó un estudio que sugirió los docentes son quienes desalientan a las niñas a inclinarse por carreras científicas; sin embargo ese parece no haber sido el caso de la salvadoreña Erlinda Hándal, Doctora en química y viceministra de Ciencia y Tecnología de El Salvador.

Esta semana Erlinda llegó a Uruguay a reunirse con el equipo del Polo Científico Tecnológico de Pando, donde el staff de química fina trabaja en la síntesis de una molécula fundamental para el tratamiento del Mal de Chagas y proyectan lanzar nuevas investigaciones. En su paso por Montevideo, Eme de Mujer conversó con la científica, emprendedora, política y mujer.

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Erlina Hándal tiene una historia de vida interesante, ya que su padre Shafik Hándal fue una figura trascendente de la historia reciente de El Salvador. ¨Pocos meses después de su nacimiento su progenitor fue expatriado y gran parte de su vida transcurrió ligada a la clandestinidad. Sin embargo, nada de ello la frenó, cuando tuvo la edad suficiente abandonó su país y realizó su licenciatura, maestría y doctorado en química en la Universidad Estatal de Moscú “Mijail Lomonosov” de Rusia, luego viajó a Cuba donde trabajó como investigadora, para más tarde volver a El Salvador, debido al llamado de las autoridades apara la recuperación de un país que había estado sumido en una guerra civil entre 1979 y 1992.

En su regreso a su tierra natal se integró a la Universidad de El Salvador, donde trabajó, se desarrolló como investigadora, contribuyó a la formación del Consejo de Investigaciones Científicas de la institución, al cual presidió, e incluso fundó, junto a un socio, su propio laboratorio privado. En la actualidad está en su segundo período como viceministra de Ciencia y Tecnología, pero no todo ha sido sencillo.

Ser mujer y científica.

En un ámbito dominado por hombres no es fácil ser mujer, explicó Erlinda, aunque admitió que su carrera le ha dado muchísimas satisfacciones. “Es muy interesante, para mí ha sido una vida llena de momentos agradables, desde el punto de vista profesional, siempre con retos, pero la verdad es que siempre he sentido que he tenido el espacio para desarrollarme, algunas veces luchándolo un poco y otras veces de manera más amplia, pero siempre he tenido el espacio para poder desarrollarme y eso me ha complacido muchísimo”.

Pero las diferencias entre hombres y mujeres persisten: “Yo creo que para la mujer es un poco más difícil, pero por los mitos y prejuicios sin fundamento que existen. Igual, creo que nosotras no debemos cohibirnos por esos prejuicios, estén en la cabeza de quien estén. El asunto es que no estén en nuestras mentes también, porque sino nosotras mismas nos cerramos el espacio antes de intentar abrirlo. Pensamos que ya esa piedra está en el camino y que no hay manera de rodearla ni de saltarla”.

Sin embargo su actitud y su consejo para las mujeres es que no deben detenerse: “Estoy convencida de que esos tabúes están en la mente de las mujeres que, desde el inicio, sienten que están excluidas.Si que hay cierta inequidad, pero si tú piensas que no hay inequidad vas para adelante, porque siempre la habrá, pero bueno, para qué le vas a hacer caso. No le tienes que hacer caso, así de sencillo”.
Sobre la posibilidad de volver a Uruguay a continuar su trabajo con el equipo del Polo Tecnológico, la Facultad de Ciencias y el Instituto Pasteur, Hándal sostuvo que espera que se continúe trabajando de manera conjunta, ya que la labor de la Universidad de la República ha sido fundamental para combinar esfuerzos con su equipo de trabajo. Además, de manera jocosa asegura que a Uruguay hay que regresar siempre por el dulce de leche, una de las exquisiteces preferidas de este país.

Una bebida para la menopausia.

Entre sus múltiples proyectos y emprendimientos, Erlinda Hándal desarrolló uno inédito: Femerade.
Al empezar a experimentar los síntomas de la menopausia, como buena científica, se puso a leer y poco a poco su preocupación se transformó en un trabajo. Tras nueve años de investigación, fundó Industrias San Agustín, un emprendimiento familiar (hoy encabezado por su hijo) que produce y comercializa la bebida funcional que ella ideó. Femerade previene la pérdida de masa ósea producto del climaterio y los calores.

Por ahora la bebida se comercializa exclusivamente en El Salvador y la empresa familiar no tiene mayor capacidad de producción. Sin embargo, el proceso de expansión es inminente: “Tocamos puertas con los aliados, con personas que pudieran entrar en sociedad”.

Llegar a Uruguay “sería un sueño”, para la investigadora, pero reconoce que es un proceso que requiere una “gran cuota de suerte” y es muy complejo porque los laboratorios deben comprobar que la bebida sí funciona para escalarla.

Escrito por
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