Por acá y por allá: Historia de una «Familia sobre ruedas»

Por Magdalena Dieste*

Con la cautivadora historia de una familia uruguaya que salió hace un año y cuatro meses a descubrir América en motor home, inauguramos un nuevo espacio de “Entrevistas a familias viajeras” en el Blog. Espero que les guste y que estas historias de vida, que nos acercarán a diferentes rincones del mundo, sean fuente de inspiración para todos los que nos gusta viajar. ¡Ojalá que las disfruten tanto como nosotros!

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Cada vez hay más familias que se animan a dar el paso de dejarlo todo por un tiempo y emprender el viaje de sus sueños. En junio de 2018, Fiorella Rabelino, Federico Almeida y sus dos hijos Delfina de dos años y Emiliano de 14 meses, salieron de Montevideo para comenzar un viaje por América en motor home, que empezó en México y todavía no ha llegado a su fin. Motivados por las ganas de viajar, de estar más tiempo con sus hijos, verlos crecer y disfrutarlos, emprendieron esta gran aventura.

¿Cómo surge la idea de dejar todo y dedicarse a viajar por un largo tiempo?

No sabemos cómo fue exactamente, esos momentos mágicos que se atraviesan. Estábamos en Petrohué, en el sur de Chile, habíamos ido en diciembre de 2017 para el casamiento de una amiga y mientras mirábamos el Volcán Osorno por la ventana se nos ocurrió la idea del viaje. Luego, le fuimos dando forma. Nos convencimos de que era el momento de hacerlo, por la edad de los niños, porque todavía no tenían obligaciones propias y era una etapa ideal para disfrutarlos a full, para aprovechar y acompañar su crecimiento más puro y significativo.

¿Cómo lo organizaron y cómo se financian?
Lo primero fue ver cómo hacer para dejar nuestras vidas y trabajos organizados durante la ausencia. No salimos despavoridos, aburridos de la rutina o cansados de nuestros trabajos, lo que queríamos era cumplir el sueño de recorrer América en familia. El otro factor, no menor, fue que en ese período vendimos un apartamento que teníamos en Montevideo y con esa plata conseguimos los fondos para hacer el viaje. Teniendo hijos ya no nos planteábamos ir a probar suerte, sino que sabíamos que íbamos a poder sustentarnos sin mayores dificultades. Siempre nos gustó viajar, lo hicimos de solteros y desde que estamos juntos también hemos invertido en viajes, así que ahora, que teníamos la familia y el dinero, decidimos hacerlo a lo grande. Organizamos todo y el 23 de Junio de 2018 tomamos el avión rumbo a México, donde teníamos planificadas unas vacaciones con otras seis familias amigas. Después de eso empezaría el otro viaje, el de la casa rodante por América. Estuvimos un mes en México (en Guerrero y Michoacán) y de ahí nos tomamos un avión a San Francisco para buscar el motor home tan deseado.

¿Compraron el motor home en San Francisco?
Sí, en ese momento, no había mucha oferta de motor home en la página de Craiglist, que era donde buscábamos, encontramos solo dos y el primero que vimos fue el que tenemos. Entramos y era perfecto, el tamaño, sus condiciones, tenía pocas millas y el precio era el que pensábamos gastar. Con un poco de miedo, pero con ansias, lo ofertamos y salió bien la jugada. A los pocos días le pusimos de nombre “La Mimosa”, porque siempre le tenemos que estar haciendo algo, le gusta que la tengamos cuidada. Al salir del concesionario donde la compramos, manejamos hasta San Francisco con miedo, pero con la emoción de que ahora sí empezaba el viaje!.

¿Cuánto tiempo planean viajar?
La idea del viaje siempre fue un año y medio. Salimos en invierno de Uruguay y pensamos volver pasado el invierno del año siguiente. Además, recorrer desde Norte América hasta casa nos iba a llevar un buen tiempo. Esa era la idea, pero sabíamos que si en algún momento queríamos volver, también lo haríamos. Pero acá estamos a un año y cuatro meses de habernos ido y seguimos en la ruta. Con altibajos por supuesto, como es la vida, porque termina siendo la vida misma, con su rutina de viaje, pero felices y ya cerca de volver a la otra vida, la de la casa sin ruedas.

En un año y cuatro meses: «recorrimos desde Estados Unidos hasta Canadá y desde allá venimos bajando. Pasamos por México, Belice (que solo lo atravesamos), Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Ahí embarcamos a “La Mimosa” a Colombia en un barco y nosotros volamos en avión a Cartagena, para esperar que llegara. Luego recorrimos Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y ahora estamos en el norte de Argentina«.

¿Han encontrado obstáculos en el camino?
Casi ninguno, temas menores como algún repuesto de “La Mimosa” que nos costó conseguir, pero más nada. El motor home resultó muy bueno y nos acompaña hasta hoy con tremenda potencia. De salud nada por suerte. Podríamos decir que un obstáculo que tuvimos recientemente, fue la situación política que se está viviendo en Bolivia, con bloqueos en las ciudades y muchas manifestaciones, que nos hizo salir rápido del país.

Después de todos estos meses, ¿qué piensan que le ha aportado el viaje a los niños y a la familia?
Nos ha aportado a todos, hemos formado una unión familiar muy rica. Les estamos dejando una base sólida emocional y educativa sobre la cual confiar y crecer. El viaje los ha vuelto más tolerantes, los niños están conociendo otras culturas, han aprendido a esperar, a extrañar pero saber que a pesar de la distancia estamos cerca de toda la familia que nos espera en Uruguay.

Me imagino que tienen mil anécdotas de todo este tiempo, pero me gustaría que nos contaran alguno de esos momentos que como familia no van a olvidar nunca.
Sí anécdotas tenemos muchas (risas) pero lo que más valoramos es el hecho de coincidir con otros viajeros y armar “mini comunidades” con las que enseguida nos sentimos en familia. En Navidad, coincidimos con dos parejas de españoles y una familia mitad norteamericana y mitad ecuatoriana, propusimos hacer una cena multicultural y cada uno preparo su plato típico para compartir, en año nuevo también pasamos con otras familias del mundo y las diferencias culturales que intercambiamos es lo más rico que nos llevamos del viaje. Nunca más vamos a olvidar, el compartir momentos con personas de otros países y aprender de la diversidad.

Si pudieran volver al inicio del viaje, ¿a qué lugar volverían?.
Tenemos nuestro top, volveríamos a México, Canadá o a Colombia, pero sin duda han sido los países latinos, los que más nos cautivaron por su gente y la diversidad enorme de paisajes que tienen. Tanto en México como en Colombia nos sentimos muy cómodos, su comida, sus lugares, el tiempo que nos tomamos para conocerlos y lo que nos costó irnos, siempre estirando un poquito más las ruta para no dejarlos. Canadá nos deslumbró con sus paisajes puros, la vida salvaje presente en todo y su gente, amable y respetuosa.

¿Qué es lo mejor y lo peor de viajar con un motor home?
Lo mejor de viajar en “La Mimosa” es la posibilidad que te da de recorrer, podes parar donde te gusta y sino, seguís. Desayunar frente al río, o almorzar a los pies de una montaña es inigualable. Nos ha pasado de estar en lugares mejor ubicados que el 5 estrellas del mismo lugar. Y cuando nos vemos ahí, disfrutando eso tan simple no lo podemos creer. Hacer un fuego en la playa o el bosque, dormir con el ruido del mar. Lo que se extraña es la abundancia de agua, tenemos que racionar las duchas para optimizarla. Creo que eso es lo “peor”, la electricidad pasa a segundo plano, aunque no tanto en los meses de calor de Centroamérica que nos peleábamos por el ventilador!.

¿Lo recomiendan?
Por supuesto que lo recomendamos y ojalá todos pudieran vivir esta experiencia. Tanto es así que hemos recibido amigos y familia en varias oportunidades para compartir esta maravilla.

¿Qué es lo más difícil o lo que menos les gusta de viajar con niños?
Capaz que, no poder salir a tomar algo solos, el resto lo hemos hecho todo. El no tener tiempo de pareja por momentos agota, pero le hemos buscado la vuelta.

Hay algunos países en los que han estado que tienen fama de peligrosos, ¿cómo les ha ido con ese tema?.
Uh sí! Paradójicamente los países más temidos son México y Colombia y fueron nuestros preferidos. Centroamérica también es el “cuco” sobre todo El Salvador, Honduras y Nicaragua, pero en nuestra experiencia sólo podemos hablar bien de cada uno y su gente. Puede que hayamos tenido “suerte” pero no tenemos esa visión de peligrosos en lo más mínimo. Son países más humildes pero no por eso peligrosos.

Han realizado largos trayectos en motor home, esa es una de las cosas que parece más difícil con los niños, ¿tienen algún truco para compartir de cómo sobrellevar las horas de ruta? 
A lo largo de todo el viaje hemos tratado de no hacer más de tres o cuatro horas de corrido. La mayoría de las veces avanzamos mientras ellos duermen la siesta. En Estados Unidos y Canadá que son países seguros para manejar de noche, salíamos de madrugada o después que se dormían en la noche para no agotarlos. En los países latinos donde te recomiendan no manejar de noche, empezaron las artimañas para entretenerlos. Música, llevarlos jugando con los juguetes. Hemos leído libros en el camino, hacemos actividades plásticas o vemos películas, aunque tratamos de no abusar de este recurso. En rutas internas han ido adelante con nosotros que es de lo que más les gusta y también se entretienen mirando por la ventana con los pelos al viento. Lo recomendable es viajar en las horas que están más cansados o después de gastar bastante energía, ¡nunca despertarse y manejar!.

¿Qué le dirían a otras familias que sueñan con hacer un viaje como ustedes pero no se animan?
Que no tengan miedo, que es una experiencia de la que nunca se van a arrepentir. La vida es corta para darle tantas vueltas, si realmente tienen ganas de hacerlo y pueden ¡háganlo!. Hay muchas familias viajeras, más de la que nos imaginábamos antes de empezar el viaje y el mensaje es que todos estamos felices de esta forma de vivir o de viajar.

Ping Pong Viajero: 

  • Una playa: West End, Roatan, Honduras.
  • Un atardecer: Guasacate, Nicaragua.
  • Una rica comida: Nos seguimos quedando con el asado. Por fin llegamos a Argentina para comer como en casa.
  • Un momento mágico: fin de año multicultural.
  • Una ruta: Icefield Parkway, Canada. Ruta que va desde Jasper a Banff.
  • Una canción: La feria de las flores. (Me voy para Medellín…)
  • Una experiencia: Ver saltar las ballenas en Baja California.

Pueden seguir el viaje de esta familia a través de su Instagram: @familia_sobre_ruedas_

*Lic. en Ciencias de la Comunicación. Autora del blog Por acá y por allá, ideas para viajar con niños. Podés leer sus notas acá y seguirla en redes sociales TwitterFacebook e Instagram

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