Adicto no se nace, se hace

por Fanny Berger*

La adicción es un fenómeno multicausal; sucede por factores genéticos, ambientales, sociales, etcétera. En este artículo expondremos solamente lo que madres/padres pueden realizar desde la educación en el hogar para prevenirla.

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Todos sabemos que cada vez hay más jóvenes adictos, a sustancias, a relaciones afectivas, juego del azar, compras compulsivas, entre otros. Adicción significa lo no dicho. Por su etimología deducimos que la comunicación entre padres e hijos debe ser directa, donde cada uno pueda expresar sus sentimientos y necesidades… ¿Para qué? Con el fin de no negar la vida afectiva, poder poner en palabras lo que cada persona siente.

La negación es un mecanismo de defensa para evitar el sufrimiento, se niega aspectos de la realidad, pero no se soluciona el problema de fondo. Por ejemplo, un niño está muy enojado porque obtuvo calificaciones bajas. Su madre/padre le adjudica la culpa a su maestra ya que niega que el niño no se preparó para la prueba.

No negar aspectos de la realidad, aceptarlos para poder expresarlos .
Otra característica es que los progenitores de la mayoría de los adictos los sobreprotegen por distintas causas. El tema es nocivo para los niños porque crecen débiles emocionalmente, ante cualquier dificultad, se rinden pues tienen baja tolerancia a la frustración. No soportan  la mínima tensión derivada de las dificultades diarias, son dependientes de adultos que siempre les solucionan sus problemas y no permiten que ellos los enfrenten.

La sobreprotección en dañina para el desarrollo emocional de todo niño.
El punto es que ese pequeño sobreprotegido será una persona llena de miedos y no desarrollará sus potencialidades porque siempre le resuelven sus problemas. Cuando un niño enfrenta una situación, aunque no le salga bien, aprende para la próxima vez y así desarrolla sus potencialidades y se fortalece.

Los adictos, ante un problema, no toleran la frustración, la tristeza o la rabia que sienten y recurren a la droga o a alguna conducta adictiva para tapar esas emociones. Pero así no solucionan sus problemas; sienten que no saben cómo hacerlo ya que en la infancia se los resolvieron.

Posicionarse como el adulto que educa
Otra característica es que los adictos sienten un profundo dolor emocional, una carencia afectiva. A pesar de que fueron amados por sus padres, fueron colocados en un rol de adulto (se hacían cargo de sus problemas personales o de pareja de sus progenitores). Es así que el pequeño siente un profundo e intenso miedo a la soledad que lo hace recurrir a un objeto o vínculo adictivo para anestesiar su malestar.

Si tu hijo no acepta tus límites, tiene una intensa rabia y fuertes miedos  que no puede gestionar, recurrí a un psicólogo clínico para que te ayude a cumplir tu rol de padre. No sucumbas pues el camino de la adicción puede prevenirse en la infancia. La vacuna más efectiva para prevenir la adicción son padres fuertes emocionales que fijan y sostienen límites a pesar de las protestas infantiles.

 

fanny berger ok

*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook

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