Cinco hábitos de higiene que en realidad no son tan sanos

Seguramente usted ha hecho esto por mucho tiempo pensando que le favorecería, pero no. Incluso, algunas personas pudieron convertirlos en prácticas que rayan en la obsesión, sin saber que estaban engañados.

De acuerdo con el dermatólogo Campo Elías Páez, si bien la limpieza de los entornos y la higiene del cuerpo son recomendaciones básicas para garantizar el bienestar individual y colectivo, cuando estas se exceden pueden desequilibrar las características normales del organismo y favorecer la aparición de enfermedades.

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De ahí que siempre se recomienda prudencia y moderación en todo lo que compromete la salud humana.

1. Geles antibacteriales en exceso
Con el advenimiento de enfermedades de tipo viral, como la influenza, y los brotes de males que se transmiten entre las personas se popularizó en el mundo el uso de desinfectantes para las manos que se han convertido en un artículo de primera necesidad, a modo de dotación permanente. Tanto así que las personas los llevan consigo y echan mano de ellos, literalmente, para eliminar posibles focos de contagio.

Sin embargo, diversos estudios han demostrado que el uso excesivo de estos productos puede afectar la piel, algo que empieza, según Páez, por una irritación en personas susceptibles que puede avanzar a comezón, resequedad y hasta inflamaciones que aumentan por la presencia de alcohol en la mayoría de ellos.

Hace algún tiempo la Agencia Federal de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) alertó a la población por la presencia de algunas sustancias en estos productos que podrían afectar la glándula tiroides y alterar los niveles de estrógenos en las mujeres.

Pero según Páez, el efecto secundario más relevante es que el uso frecuente de estos geles cambia drásticamente la composición bacteriana de la piel, lo que aumenta la susceptibilidad para que sobre ella crezcan otro tipo de gérmenes de tipo patológico que favorecen el desarrollo de otras enfermedades.

El dermatólogo insiste en que hay un efecto secundario desconocido para muchas personas: el componente antiséptico de estas sustancias no alcanza a eliminar las bacterias malas, lo que puede promover de manera indirecta a otro tipo de antimicrobianos, todo un riesgo a futuro.

Esta semana, justamente, se conoció un estudio que muestra que los desinfectantes a base de etanol no serían efectivos para eliminar los virus del resfriado y la gripe en los dedos de los enfermos si no permanecen por más de cuatro minutos. Y por eso indica que nada mejor que el agua y el jabón convencional para lavar las manos y que el uso de estos productos debe ser excepcional.

2. Secadores de aire para manos
La Universidad de Connecticut acaba de mostrar que si el secado de mano se hace con estos aparatos es probable que el lavado no haya de servido de nada. Según la investigación publicada en Applied and Environmental Microbiology, estos aparatos absorben bacterias y esporas del ambiente del baño y en el momento de usarlos las depositan directamente sobre las manos supuestamente limpias.

Este hecho fue ratificado por otro estudio realizado en el Reino Unido, que demostró que este tipo de secadores duplicaban el número de bacterias en las manos durante el proceso de secado y que incluso los más modernos, que lanzan aire a mayor presión, pueden dispersar gérmenes hasta dos metros a la redonda del aparato.

Para descubrirlo, dejaron material de cultivo bajo los chorros de aire del aparato y en menos de 18 horas desarrollaron colonias bacterianas por encima de la media.

Aunque no está claro el mecanismo para dispersar las bacterias, se cree que el aire que pasa por estos sistemas aumenta la circulación dentro de la habitación, recogiendo los gérmenes del entorno, lo que no se puede solucionar con los filtros, que si bien reducen un poco los niveles, no alcanza a ser suficientes, sobre todo en sitios como los baños.

3. Bañarse en exceso
Una investigación de la Universidad de San Diego comprobó que bañarse en exceso con agua y jabón puede dañar la piel y aumentar el riesgo de infecciones. Si bien la higiene es una recomendación muy saludable, excederse al ducharse genera alertas.

Según el estudio, la capa córnea, que es la más externa de la piel, es alterada por el contacto frecuente del agua y productos químicos de los jabones, lo que altera a este nivel su función de protección.

El dermatólogo César Burgos aclara que no se trata de cuestionar el baño, sino tener presente que cuando se abusa de algunos jabones, especialmente en ciertas partes del cuerpo, además de resecarlas puede dejarlas expuestas a sobreinfecciones por diferentes patógenos.

Las áreas más sensibles son los genitales, las axilas, las manos y los pies, según Burgos, donde el aseo repetido puede generar más problemas que beneficios. Y si es necesario se recomienda usar solo agua o jabones neutros. Una ducha diaria alcanza.

4. Duchas vaginales
Los médicos no recomiendan las llamadas duchas vaginales. El Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos (ACOG) recomienda a las mujeres evitar esta práctica porque desequilibra las colonias bacterianas de dicha zona, además de promover variaciones significativas en la acidez, que favorece el crecimiento de gérmenes lesivos.

De acuerdo con esa organización, dicha zona tiene las características biológicas para limpiarse de manera natural y gran parte de los microbios que allí existen permiten también una protección.

Otro estudio demostró que incluso cuando la limpieza del área genital se acompaña del uso de algunos talcos, los residuos de estos pueden llegar a los ovarios y alterar la estructura de estos órganos, como se demostró recientemente en una demanda a una empresa productora.

5. Enjuagues bucales en exceso
Aunque el enjuague bucal deja el aliento fresco y es complemento de la higiene oral, abusar de él puede generar problemas que afectan la salud. La odontóloga Lilibeth Leaño manifiesta que algunos productos de este tipo pueden llegar a ser más perjudiciales que beneficiosos. Por ejemplo, los que tienen elevados niveles de alcohol pueden generar ardor en las mejillas, los dientes y las encías, y hasta llevar a intoxicaciones si se ingieren en exceso.

Agrega Leaño que algunos enjuagues tienen bicarbonato de sodio y son promovidos para limpiar los dientes, pero si permanecen mucho tiempo en la boca pueden desgastarlos.

Por su parte, los que contienen clorhexidina, un antiséptico, pueden producir manchas café en los dientes y lengua y favorecer el crecimiento de hongos y bacterias no amigables como consecuencia del desequilibrio en la flora bacteriana de la boca, además de llevar a descamación de la mucosa oral cuando son usados en exceso.

Fuente: El Tiempo / Colombia / GDA

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