Consejos para cumplir con el propósito de comer mejor este año

Muy seguramente en estos días estuviste pensando en tus nuevos propósitos. Habrás jurado que este año sí –de una vez por todas– vas a comer bien para bajar de peso y acabar con ese problema que tanto te atormenta. Te pondrás esa meta porque, no obstante intentar cuanta dieta te han recomendado, seguís sucumbiendo fácilmente a la peligrosa comida chatarra.

Es claro: se trata de una cuestión de hábitos, de voluntad y de un deseo profundo y personal de cambio. Así lo indican, como premisa, nutricionistas y endocrinólogos consultados por EL TIEMPO. Con ellos construimos esta guía, que puede darte algunas ideas en el camino de comer mejor en este nuevo año. Aunque, valga decir, todo dependerá de ti.

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1. Antes que todo
Los propósitos de Año Nuevo pueden ser efectivos por corto tiempo, pero si usted quiere un cambio real en su estilo de vida, debe tomar decisiones radicales y, sobre todo, informadas, indica Iván Darío Escobar, endocrinólogo, director del Instituto de Diabetes y Endocrinología.

En ese sentido, Isaac Kuzmar, médico nutriólogo clínico, afirma que lo primero es conocer exactamente cuál es el problema nutricional o las condiciones médicas que estén afectando la salud de cada persona para dar un manejo adecuado. Todo debe arrancar con una valoración realizada por un médico nutriólogo con experiencia. Una consulta puede darle un esquema de alimentación ideal y personalizado, teniendo en cuenta las necesidades calóricas ajustadas a su estilo de vida.

Y aquí hay que insistir en que los nutricionistas son los profesionales de la salud que pueden darle una guía correcta en temas de alimentación. “No crea en charlatanes que abundan en redes sociales y no tienen permiso de ejercer ese acompañamiento”, señala Juan Camilo Mesa, nutricionista dietista. Y menos en productos milagrosos que prometen acabar la gordura en poco tiempo.

En ese sentido, lo que sí recomienda Nicoleth Velásquez Guerra, nutricionista dietista, es hacer una desintoxicación del cuerpo en enero, luego de una época de excesos como diciembre, incrementando el consumo de frutas y vegetales, lo que puede abrir la puerta a otros hábitos.

2. Escoja bien
“Cuando los nutricionistas preguntamos sobre hábitos, encontramos que la mayoría de la población consume, si acaso, una porción de frutas y verduras al día. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la ingesta de cinco porciones diarias, entre frutas y verduras. Y hay que preferirlas enteras antes que procesadas (jugos)”, asegura Mesa. Es fundamental –según el experto– reducir el consumo de azúcar desde el mismo momento en que se hace mercado. Argumenta que cada día son más los estudios que relacionan el consumo de este ingrediente con enfermedades crónicas y desórdenes metabólicos, y ni qué decir con el aumento de peso. “Escoja edulcorantes no calóricos y evite consumir bebidas azucaradas como gaseosas, té industrializado y otras bebidas altas en azúcar”, señala. Iván Darío Escobar, por su parte, pide que a la hora de elegir un alimento se incluyan productos lácteos bajos en grasa, ricos en proteína, calcio, fósforo y vitamina D. A la hora de servir la comida es clave, según Rubén Orjuela, de Educar Consumidores, que la mitad del plato sean vegetales, un cuarto que sea una fuente de proteínas animal o vegetal (fríjol, lenteja, garbanzo, arvejas secas) y el cuarto restante, una fuente de energía como arroz, pastas, papa, yuca o plátano.

3. Prepare y disfrute
Más allá de las rutinas alimenticias que pueda asignarle su nutricionista, acciones como evitar comer por fuera, especialmente cuando se trata de platos hipercalóricos (comida rápida), y mejor cocinar en casa, puede ayudarle a controlar métodos de preparación que pueden ser poco saludables, dice Iván Darío Escobar.

Esos métodos de cocción saludables –apunta Juan Camilo Mesa– pueden ser a la plancha, salteados, al vapor, asados y horneados, entre otros. Recuerde retirar la sal de la mesa y usar más especias naturales, agrega.

¿Y es que cuándo fue la última vez que se sentó en el comedor, o hizo del almuerzo o de la cena un espacio para compartir con alguien y disfrutar realmente la comida? Es difícil, por los tiempos presurosos, pero no imposible. Destínele un tiempo prudente a comer. “La alimentación es un proceso que involucra todos los sentidos. Vuelva a la mesa, aléjese por un momento de dispositivos electrónicos, mastique a una velocidad normal, saboree, descubra texturas y pase. Saque tiempo para sus comidas”, aconseja el nutricionista Mesa.

4. Otras decisiones
“Cuando se habla de alimentación saludable se debe acudir al sentido común”, dice Iván Darío Escobar en referencia a que no se debe comer en exceso. Y específicamente, a que se debe evitar repetir luego de haber comido. Menos si se trata de harinas o carbohidratos. Cuando le pregunten por el postre, piénselo: ¿en realidad le hace falta?

Si en definitiva no hay muchas más opciones que los alimentos en paquete, aprenda a leer las etiquetas y tablas nutricionales para escoger alimentos bajos en grasa y sin azúcares añadidos, continúa Mesa.

5. Finalmente…
Todo esfuerzo que usted haga en alimentación será maximizado si en la misma rutina de hábitos saludables están el deporte y la actividad física. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 150 minutos semanales a intensidad moderada en personas entre los 18 y los 65 años.

Fuente: El Tiempo / Colombia / GDA