De la timidez a la fobia social

por Fanny Berger*

Existen muchos niños tímidos que, si bien no molestan en su entorno, sufren porque sienten una intensa vergüenza a la hora de relacionarse con otros o levantar la mano en el aula. En estos casos es necesaria una intervención breve para que pueda enfrentar su timidez y, lo más importante, evitar que desarrolle una futura ansiedad o miedo social.

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La ansiedad o fobia social es un fuerte miedo que se siente cuando tiene que interactuar con otras personas, por ejemplo, cuando tiene que hablar con personas desconocidas o en público. En realidad, el fóbico social tiene temor a ser evaluado, juzgado o examinado negativamente. Ese miedo puede ser real o imaginado, pero siempre se siente siempre como real.

Tratá a tu hijo tímido en la infancia para evitar que desarrolle una fobia social. 

Proponemos una terapia breve de cinco sesiones que denominamos TAB, Terapia de Alcance Breve. No todos los niños tímidos desarrollarán fobia social pero hay que trabajar para evitar dicha evolución.

Las personas que sufren de fobia social tienen síntomas cognitivos (a bloquearse, a tartamudear, a quedarse en blanco) cuando tienen que relacionarse con otros, lo cual les produce mucho sufrimiento. Además aparecen síntomas emocionales como un intenso miedo a hacer el ridículo, a no ser competente, a no saber comportarse en público. Los síntomas físicos pueden ser variados: como sudoración, ruboración, taquicardia, temblores, náuseas, etcétera.

Siempre observamos una ansiedad anticipatoria, pues fantasean situaciones negativas que no han ocurrido.

Si tu hijo es tímido amerita un tratamiento de breve duración. Si vos como adulto tenés una fobia social recurrí a una terapia porque tu vida se verá afectada si no la enfrentás. Conozco personas que por miedo a hablar en público no pudieron seguir ascendiendo en sus trabajos o dejaron de ser profesores por el temor que sentían al expresarse frente a la mirada de sus alumnos.

En el trastorno de ansiedad social, el miedo provoca una evasión de determinadas actividades que puede alterar la vida, afectando la rutina diaria, el trabajo, el estudio y la vida social.

Cuando recurrir a terapia
En niños, cuando tienen miedo a levantar la mano sabiendo la respuesta en la clase, sienten mucha vergüenza cuando deben que hablar con adultos, compañeros o amigos nuevos, es motivo para pedir hora con un psicólogo clínico.

En adultos, cuando temen hablar en público, en charlas, en fiestas, o iniciar conversaciones y, a veces, hasta comer o beber frente a otras personas. Todas estas son razones suficientes para comenzar un tratamiento psicológico.

En la fobia social, la timidez excesiva, la inhibición y el miedo a sentir vergüenza interfieren en la vida diaria. En vez de disfrutar de las actividades sociales, las personas con fobia social temen este tipo de situaciones.

Estas pueden aprender a gestionar el miedo, desarrollar la confianza y las habilidades necesarias para afrontar situaciones difíciles y dejar de evitar las situaciones que les provocan ansiedad.

fanny berger ok*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook o por el teléfono 099 289 282.

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