Doble limpieza facial: cuándo y por qué usarla

por Bettina Frúmboli*

Los resultados de las rutinas asiáticas de belleza son indiscutibles. Rostros tersos, brillantes y suaves son producto de métodos rigurosos y comprobados, entre los que destaca la doble limpieza facial.

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Cada día son más las seguidoras de este procedimiento que promete una piel impoluta. Acá te decimos de qué se trata y por qué la recomendamos.

¿Qué es la doble limpieza facial? El sistema de limpieza que veneran las japonesas consiste en dos fases. En la primera se utiliza un limpiador con base oleosa para eliminar el maquillaje, así como restos de cosméticos. La razón es que la grasa presente en el protector solar y varios productos de makeup puede disolverse mejor en un medio oleoso. La elección para este primer paso puede ser agua micelar, lociones bifásicas, aceites limpiadores o cremas desmaquillantes.

En la segunda fase se busca limpiar profundamente, retirando las células muertas, polución y suciedad con un producto de base acuosa. En este caso las alternativas pueden ser geles, jabón exfoliante y mousses limpiadoras.

Los beneficios. Este método es excelente para cualquier tipo de piel. Al tratar los distintos tipos de impurezas por separado, la limpieza es mucho más exhaustiva y se logra un cutis radiante e inmaculado.

Después de adoptar esta técnica, se minimiza la aparición de granos y puntos negros y se mejora la textura. Si además se combina con suaves masajes al momento de aplicar cada producto, la microcirculación se activa, beneficiando a la apariencia del rostro.

El mejor momento. La doble limpieza facial se puede realizar tanto de día como de noche. Es recomendable reservarla para la rutina nocturna cuando se usa maquillaje a diario y protector solar, también cuando se vive en una ciudad.

Rutina personalizada. La efectividad de la doble limpieza facial se basa en la combinación de dos productos (uno oleoso y otro con base de agua). Existen varias posibilidades:

  • Pieles normales a secas: aceite limpiador + mousse
  • Pieles secas: aceite limpiador + jabón cremoso
  • Pieles oleosas: agua micelar + gel exfoliante
  • Pieles sensibles: limpiador bifásico + jabón suave

Es importante acotar que no se indica el uso de aceites minerales porque obstruyen los poros y pueden profundizar problemas en pieles con tendencia acnéica. En cambio, aceites vegetales (coco, almendras, jojoba, árbol de té) y todos los limpiadores oleosos pueden utilizarse en las pieles que recomienda cada marca cosmética. Si hay dudas sobre cuál es el producto ideal, lo mejor será consultarlo con algún experto.

El paso final. El cierre indispensable para cualquier limpieza facial es el tónico. Se aconseja escoger alguno con base de hierbas según las preferencias o necesidades de cada piel y aplicarlo en spray. En este punto, la piel estará completamente limpia y preparada para recibir productos de cuidados como sueros y mascarillas.

*Bettina Frúmboli es make up artist de celebrities en Argentina. En Buenos Aires, reúne un staff de talentos que durante años han creado tendencias en maquillaje. También dirige su Escuela de Maquillaje Profesional donde ofrecen cursos de formación actualización para maquilladoras. Encontrá más información en www.bettinafrumboli.com

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