¿Estás desilusionada de tu pareja o de tu hijo?

por Fanny Berger*

La ilusión implica que la persona quiere algo y se imagina que alguien o algo será como ella fantasea, sin chequear con la realidad objetiva. Esto lleva a la desilusión, que provoca frustración, rabia, rencor y depresión que afectan negativamente a la persona.

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Sostenemos la teoría de las polaridades, primero aparece la ilusión y luego la realidad conlleva a la desilusión. La única salida adaptativa es integrar deseos con la realidad o sea ver si es posible y como se puede satisfacer los anhelos personales.

Existen personas propensas a refugiarse en su mundo interior, a tener muchas fantasías, a diferencia otras que tienen los pies sobre la tierra y razonan sobre cómo obtener lo que ellos quieren. Los primeros son más proclives a las frustraciones dado que se desilusionan ya que el devenir de la vida les muestra que la realidad es distinta a sus ilusiones. Los segundos tienen deseos que pueden ser cumplidos sí son reales y siempre que la persona mueva energía para su obtención.

Observamos que las personas que se desilusionan fácilmente es porque tienen expectativas elevadas sobre otras personas y funcionan con el pensamiento mágico vale decir sienten que sus pensamientos ya son realidades concretas.

En el consultorio psicológico observamos dos importantes fuentes de desilusión: la pareja y los hijos.

Desilusión amorosa
Una desilusión amorosa puede dejarte con un sentimiento de depresión, enojo y hacerte creer que sos indigno, no merecedor de amor. No hay un camino directo para dejar de sentir dolor. Sin embargo, a lo largo del camino hay unas cuantas cosas que pueden ayudar:
1º Acepta el dolor.
2º Reconoce tus sentimientos y préstales atención.
3º Permítete algo de tiempo de distracción. Lee, escucha música, asiste a una clase o participa de alguna actividad absorbente que le brinde a tu mente la oportunidad de descansar.

Muchas las personas están tan carentes de amor que cuando conocen a alguien creen equivocadamente que él o ella llenaran su vacío. Como esto no es posible se frustran. Además esto incide en la pareja por las elevadas demandas hacia el otro. En tanto, ante la eminente ruptura se hacen muchos esfuerzos para que no ocurra pero si sucede se siente que la vida no tiene sentido.

Los vínculos teñidos de necesidad del otro rápidamente se transforman en desilusión pues nunca otra persona puede colmar tus necesidades.

Conductas conductoras
Cuando conoces una pareja razoná qué esperas de él o ella y qué esperas de ti en ese nuevo vínculo.

Desilusión como padres.
También los padres fantasean tener un hijo perfecto, pero ningún hijo viene a colmar el deseo del padre. Cada progenitor tiene que saciar sus propias necesidades afectivas y resolver sus asuntos personales con él mismo y no tener la ilusión que su hijo será como él lo imagina.

En ocasiones, una madre ordenada tiene una hija desordenada, y un padre deportista tiene un hijo que no puede patear la pelota. Los padres se desilusionan y sus hijos lo sienten.

Cuanto más carencias afectivas tienen los adultos más expectativas elevadas presentan con respecto a su pareja e hijos.

fanny berger ok

*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook.