Amores que duelen mucho, pero sentís que no podés dejar

por Fanny Berger*

Sufrís y te obsesionás por el otro. Para muchos hombres y mujeres, el vínculo amoroso se transforma en sufrimiento, en una obsesión por el otro. Preferís seguir sufriendo porque te cuesta demasiado dejar esa relación que tanto te perturba.

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Si sufrís y seguís en esa relación es probable que tengas un vínculo adictivo o dependiente. En una relación normal el deseo de estar con el otro es lo que une, en cambio en este tipo de vínculos la necesidad del otro/a es lo que prima pues se sustituye el placer por el sufrimiento.

Tal vez seas objeto de agresiones verbales, desvalorizaciones, insultos, desamor, rechazo, mal trato pero sentís que no podes dejarla/o.

Fuerte miedo al abandono o rechazo. La persona que está en un vínculo adictivo no soporta su propia tristeza, su angustia, su miedo a la soledad y en lugar de enfrentarlo, trata de anestesiar su dolor con una relación toxica. Es igual que el adicto con la sustancia: la persona hace cualquier cosa para que el otro se quede a su lado y acepta cualquier tipo de mal trato. Mientras tanto niega la realidad, anestesia su propio dolor.

Cada adulto tiene que enfrentar su propio vacío, sus emociones displacenteras. Así como el adicto se llena con sustancias, ciertas personas lo hacen con compras, trabajo o juegos, también vemos quienes aguantan cualquier cosa por el miedo a la soledad. Los psicólogos lo llamamos adicciones de conductas, pues el comportamiento es adictivo; es pretender tapar tu dolor con conductas que brindan un alivio superficial y pasajero que dura muy poco tiempo.

Ilusión de que con tu ayuda el otro cambiará. Te quedás en esa relación porque tenés la ilusión que el otro/a cambie. Si vos lo ayudás, rescatás, salvás, te imaginás que el otro/a cambiará. Es una ilusión, un engaño donde vos distorsionás la realidad. Las personas cambian solamente si quieren, no porque su pareja los ayude o hagan de todo para conformarlos.

Baja autoestima. La sola idea de la ruptura te despierta un intenso miedo a la soledad y rechazo porque sentís que sin el otro no valés nada. Creés que el o ella te dan identidad, te definen como persona porque no sabés ni quién sos. En la consulta psicológica podés presentarte en primera instancia como la pareja de Fulano, olvidándote de tí misma. La salida es tomar consciencia de quién sos realmente.

Dar y recibir. Vos das más de lo que recibís en la relación, siempre con el objetivo de que el otro se quede a tu lado. El vínculo es como una sustancia que tapa tu dolor, pues al estar pendiente del otro te olvidás de tí.

Rescatadora, salvadora. En tu relación estás continuamente rescatando, salvando, sobre protegiendo a tu pareja. Es más común ver a las mujeres en este rol dados los mandatos familiares y sociales ya que las primeras son más abnegadas. Es lindo cuidar a otro, pero si solo focalizás tu propia vida en rescatar al otro, te olvidás de vos y vivís girando alrededor de tu pareja.

Salida. Empezá a pedir ayuda: andá a terapia, integrate a redes y grupos de pertenencia que te transmitan fe, confianza, solidaridad. Mírate a vos, comenzá a aceptarte, aprobarte y quererte.

fanny berger ok*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook o por el teléfono 099 289 282.

 

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