Cuatro alternativas si no te gusta ir al gimnasio

La verdad es que a la mayoría de las mujeres ir al gimnasio, sudar y el esfuerzo físico nos da fiaca. Lo cierto es que la mayoría de las veces eso es previo ya que cuando agarramos ritmo nos empezamos a motivar. Si sos de las que no logran motivarse con nada leé esta nota para ejercitarte de otra manera.

Hacer ejercicio es una necesidad que nuestro cuerpo y especialmente nuestra salud requieren. Quizás de niñas hacíamos mucho, pero al crecer, con las responsabilidades, trabajo, hijos, estudio, no logramos encontrar el espacio.

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Encima, muchas veces nos preguntamos:¿Por qué tenemos que pagar un gimnasio, oler sudoraciones ajenas, sudar frente a desconocidos en partes del cuerpo que no nos lucen y todo para mantenernos en forma?

En EME pensamos en cuatro alternativas que la chica anti-gym puede hacer a diario, sin darse cuenta, con el mínimo esfuerzo y sin tener que cruzar al infernal gimnasio. ¿Te anotás?

1. Estacionar a una cuadra. Sí, sí, sí. Cuántos artículos no hemos leído que recomienden lo mismo, pero funciona. Estacionar tu auto a una o dos cuadras de tu trabajo o escuela es una fuente maravillosa de ejercicio. Si lo haces una vez a la semana no notarás la diferencia, pero si adoptás esta rutina como algo normal, te sorprenderán los resultados a largo plazo: mejor respiración, pantorrilas más duras, mejor estado de ánimo, etc.

2. Ascensor vs. escaleras. Si trabajas en el piso 23 de un edicio altísimo quizá este consejo no es para ti. Estamos de acuerdo que el ejercicio sería maravilloso, pero como nos conocemos también sabemos que no aguantaríamos dos días en esta utopía. Psicológicamente es preferible que te acostumbres a pequeños esfuerzos, que aparentemente no requieren de gran esfuerzo pero que a largo plazo ofrecen resultados. Optá por las escaleras en lugar de elevador cada vez que tengas la oportunidad y la altura sea manejable.

3. Bailá. No, no estamos locas ni intentando llenar un espacio editorial en internet. Esto va en serio. Bailá. Al principio te parecerá raro, pero un buen playlist de canciones que siempre te han movido se encargará de inyectarte las ganas. Vestida, desnnuda, sola, acompañada, baila mientras limpias, mientras ves la tele, muévete, ríe y cuando lo menos lo esperes habrás quemado 200 calorías dando saltos.

4. Agua. Cómo nos da rabia que artículo tras artículo en internet nos repitan los mismos consejos: bebe agua. ¿Lo hacemos? No lo suficiente. ¿Por qué? Por que es aburrido y se nos olvida. Vamos a darle la vuelta. Comprá una botella de agua de un litro y llévala a todas partes. Al final de cada día pintale una rayita con un marcador permanente hasta que la botella esté repleta de rayones.

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