Padres: no permitan el uso abusivo de las pantallas

por Fanny Berger*

 

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El daño en los bebés

El daño de los teléfonos inteligentes y otras pantallas es particularmente agudo en los bebés, cuyos cerebros se encuentran en desarrollo. Los primeros tres años de vida del niño son un “período crítico” para el desarrollo cerebral, porque la forma en que crece el cerebro durante esos años se convierte en la base permanente sobre la que se apoya todo el futuro aprendizaje. La capacidad de focalizarse, concentrarse, prestar atención sentir las actitudes de otras personas y comunicarse con ellas, de construir un vocabulario extenso, son  capacidades que  resultan dañadas por falta de interacción humana y el uso excesivo de pantallas

Daño al cerebro de los adolescentes

Si bien los niños mayores no experimentan la misma intensidad de desarrollo cerebral como los bebés, los cerebros de los niños y de los adolescentes continúan desarrollándose y pueden verse dañados por un uso excesivo de los teléfonos inteligentes. La corteza prefrontal, necesaria para interpretar las emociones y enfocarse en las tareas resulta dañada por el uso excesivo de celulares  pantallas. Esta parte del cerebro no se desarrolla por completo hasta mediados de los veinte años, y el uso excesivo de teléfonos inteligentes puede interponerse en el camino.

Durante la adolescencia es importante entrenar a la corteza prefrontal para que no se distraiga con facilidad. Los jóvenes están constantemente distraídos y también son menos sensibles a las emociones de los demás.

Cómo quebrar la adicción a los teléfonos inteligentes

Sabemos que los adolescentes tienen poco desarrollado el control de los impulsos, la empatía y el juicio en comparación con los adultosA medida que el cerebro infantil continúa desarrollándose, los adolescentes y los jóvenes son más propensos a las adicciones.

Los investigadores también descubrieron que las interacciones rápidas de las cuales disfrutan los adolescentes en sus teléfonos inteligentes inundan sus cerebros con neuroquímicos tales como dopamina, que inducen una sensación de euforia. También esto puede contribuir a la adicción, porque ellos aprenden a confiar en la gratificación que sienten al usar sus teléfonos. Una vez que se desarrolla una adicción, los adolescentes  pueden experimentar sentimientos de enojo, depresión, fatiga y distracción cuando no usan sus teléfonos.

Estrategias para el cambio

Limitar el uso de los teléfonos inteligentes y de otras tecnologías no es sencillo pero es posible.

  1. Fijar cada día un período de tiempo en el que estarán sin teléfonos. Por ejemplo todos los días de 8:00 a 12:00 horas estar desconectados de las pantallas.
  2. Educa con el ejemplo. Es difícil decirles a tus hijos que limiten el uso de los teléfonos inteligentes cuando tú estás apegado a tus dispositivos. Trata de fijar un tiempo para que se reúna toda la familia, sin teléfonos. Esto puede generar mayor interacción cara a cara y desarrollar la  empatía emocional que falta en una comunicación basada en los teléfonos inteligentes.

 

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*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su fannyberger,com.uy o página de facebook.