¿Podés distinguir entre los debería y los quiero?

Por Fanny Berger*
Vivimos en sociedad, por lo tanto estamos inmersos en muchos deberes como, por ejemplo, debería pagar las cuentas o tendría sanciones. Nos referiremos a otros “debería”, denominados personales.

Nadie nace con los “debería”, sino que los adquiere en su ambiente. Por ejemplo: “debería ser feliz”, “debería no enojarme”, “debería hacer deportes”, etcétera. Son ideas fijas, rígidas, que el individuo las absorbe, las hace suyas en forma no consciente. En terapia gestáltica son denominados “introyectos”. Estos actúan como tiranos pues digitan la vida de las personas. En cambio los deseos son personales y por lo tanto, son motores para la acción.

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Los “debería” son pensados y los deseos son sentidos por la persona.
Los “debería” son presiones fuertes que llevan a la frustración pues son imposibles de cumplir. Los deseos son personales y cuando tenemos los pies sobre la tierra pueden cumplirse, pero hay que distinguir entre yo debería y yo deseo para poder adaptarnos a la vida y evitar la frustración tan común en nuestros días.

Los “debería” se vuelven tiranos cuando se transforman en exigencias imposibles de satisfacer. La “tiranía del yo debería” se siente como una obligación de ser perfecto y, por lo tanto, es como una orden dada por un dictador interior que exige cruelmente sólo perfección. Los “debería” son rígidos y carentes de compasión por nuestras limitaciones y debilidades, sin ningún término medio.

Analicemos juntos estos dos introyectos:
1º: “Debería ser siempre feliz”.
Este es un debería, no es un deseo. Es imposible ser feliz siempre, hay momentos, días, períodos felices pero el hombre no puede estar feliz siempre porque no es real. Si tú piensas que deberías estar siempre feliz, esto te llevará a sentirte frustrado, triste pues es una idea irreal. En cambio “quiero ser una persona feliz” es un un deseo, es fuente de energía que puede conducirte a un cambio positivo y deseado por ti. Además posibilita ver que te hace feliz, sin presiones que siempre absorben mucha energía personal (y lo contrario te produce infelicidad) .

2º: “Debería no enojarme”.
Este introyecto es vivido como una fuerte presión, pues la rabia se siente. Para la mayoría de las personas es imposible no experimentar enojo. El punto es poder gestionarlo y no permitir que digite nuestras conductas. Ayuda poder sentir rabia y expresarla en forma verbal. El deseo sería “quiero poder expresar mis enojos a través de palabras o acciones adaptativas”. Así podrás ver que situaciones y personas los produce .

Guía para distinguir debería de deseo:
– La primera pregunta conductora es ¿podés distinguir entre debería o quiero?

– La segunda pregunta conductora es responder ¿es posible estar siempre feliz, es factible nunca enojarme? Vale decir confrontar los “debería” con la realidad.

– Tercera pregunta conductora: ¿eres capaz de ver los matices reales que nos ofrece la vida? Siguiendo con el ejemplo anterior , “a veces estoy feliz”, “cuando me enojo puedo expresar a través de palabras en forma tranquila lo que siento”.

En el consultorio psicológico observamos como personas de todas las edades sufren por no poder cumplir los “debería” y ayudamos a que definan sus propios deseos.

Es imposible ser perfecto, por lo tanto comienza a descubrir y aceptar la verdad sobre tí mismo. El poder vivir como una persona imperfecta y limitada requiere que abandones la imagen idealizada de tí. Aceptar la realidad a menudo es doloroso, pero esto nos permite el cambio positivo.

Si te das cuenta de que sos realista respecto a tus sentimientos e ideas, tenés un indicio importante de que te estás liberando de “la tiranía del yo debería” y te sentirás más vital y más propulsor de tu vida, y menos como alguien dominado y dirigido.

fanny berger ok*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook

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