Cosas que pasan: Serotonina, nuevas manifestaciones de la sociedad actual

Por Jorge Bafico*

Toda época tiene efectos en la subjetividad y deja en ella sus marcas. La actual lleva los signos de la decadencia de la función del padre. Hoy nos cuesta reconocernos. Ni las ideologías, ni los paradigmas que nos enmarcaban parecen responder a las demandas que estipula el mercado de consumo en la actualidad. La respuesta frente a los excesos de la sociedad actual se traduce en angustia, muchas veces, escondida en presentaciones clínicas como las depresiones, las compulsiones, y las ansiedades.

Publicidad

Todo esto aparece muy bien narrado en la nueva novela de Michel Houellebecq, Serotonina. Florent-Claude, es un hombre de 46 años, deprimido, atrapado en recuerdos de fracasos amorosos y sin un proyecto vital que lo acompañe. Medicado con Captorix, un antidepresivo que tiene “inicialmente una eficacia sorprendente, que permite a los pacientes recuperar una cierta confortabilidad en las costumbres de una sociedad evolucionada (…) sin favorecer, a diferencia de otros antidepresivos de la precedente generación, las tendencias suicidas o la automutiliación… “.

El fármaco aparece cómo la única alternativa posible para soportar “la insoportable vaciedad de los días”. Las mujeres no han podido mitigar su sufrimiento, ni la danesa Kate, ni la japonesa Yuzu, ni la insegura Claire, ni ninguna de las muchas chicas, “sobre todo españolas”, que conoció en su juventud.

Florent-Claude no deja de ser una persona de estas épocas, rodeado del vacío y la depresión, pero sobre todo de estar sin rumbo, sin un sentido que lo oriente y ordene su vida. Sin referentes en el cual representarse, elige exiliarse de su propia cotidianeidad, desapareciendo sin dejar rastros, intentando encontrar respuestas que nunca llegarán.

El libro es un compendio de historias de relaciones amorosas marcadas por el desastre, de encuentros-desencuentros con un amigo del pasado y con una Francia atravesada por el empujo del consumismo y la pérdida de fuentes laborales. Pero sobre todo se trata de un sujeto deprimido.

La depresión se ha anunciado como la enfermedad del siglo XXI, la principal causa de invalidez a partir del 2020. Se ha instalado en la civilización el deber de ser feliz provocando una cierta culpabilidad cuando no se logra y un imperativo de lograrlo a cualquier precio.

Serotonina, aparte de ser una crónica despiadada de la decadencia de la sociedad occidental del siglo XXI, se sumerge en cómo hacer con la intolerabilidad del sufrimiento. Y lo hace desde la singularidad y la voz en primera persona de un personaje y narrador desarraigado, nihilista, obsesivo y autodestructivo, que escruta su propia vida y el mundo que le rodea con un humor áspero y una ironía desgarradora.

Serotonina pone en juego en cómo la civilización global se caracteriza por la pasión por los objetos propuestos por la sociedad del mercado y los cambios terribles que ello produce. Este modelo de civilización produce un efecto de fatiga o depresión al quedar capturado el sujeto por los objetos de los que se hace dependiente o la necesidad de ser feliz.

En Florent-Claude Labrouste su depresión es la renuncia a la verdad, a su verdad más íntima, pero también es la concepción descarnada, oscura y sin contemplaciones que Houllebecq tiene del mundo y del ser humano donde la desolación y el pesimismo son la constante.

Este libro ofrece una de las lecturas más oscuras y lúcidas de la presentación clínica de algunos sujetos, de aquellos atravesados por la depresión y el vacío. Un libro actual y clarificador desde una mirada pesimista de algunas modalidades subjetivas de nuestra época.

 

*Psicoanalista. Doctor en Psicología. Miembro de la AMP. Miembro del GLM, Profesor adjunto de la Facultad de Psicología, columnista de Abrepalabra.

Escrito por
Más de Jorge Bafico