7 conductas que impiden que tus hijos se conviertan en líderes

Todos los padres queremos que nuestros hijos sean buenas personas, emprendedores, responsables, que logren avanzar y llegar lejos en las metas que se planteen. Que se conviertan en líderes y tengan la felicidad a la vuelta de la esquina.

Es normal que queramos ayudar a nuestros críos en todo lo que se pueda, pero también cometemos errores porque, definitivamente, los niños no vienen con instrucciones. De esta manera, resulta muy complicado saber a ciencia cierta cuál es la mejor manera de potenciar sus talentos.

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Forbes publicó recientemente un trabajo donde citan algunas conductas negativas que solemos tener los padres y que impiden que se nuestros hijos se conviertan en líderes. El trabajo estuvo basado en una recopilación del doctor Tim Elmore, fundador de la organización Growing Leaders, que incentiva a los jóvenes a convertirse en líderes.
Según el doctor Elmore, estas son las siete conductas que refrenan el potencial de liderazgo de nuestros hijos.

1
No dejar que los niños experimenten el riesgo. El exceso de seguridad hace que el niño no arriesgue. El temor a hacer cosas que están fuera de su burbuja de protección parental no es nada conveniente.

2
Rescatar demasiado rápido. Si tratas de ayudarlo todo el tiempo ante cualquier situación, incluso antes de que te lo pida, no sabrá resolver sus problemas.

3
Mostrar entusiasmo con facilidad. No lo des siempre como el ganador. Si tu hijo piensa que para ti él es siempre el mejor a pesar de cualquier cosa, le costará afrontar la derrota en el futuro o la resolución de situaciones difíciles.

4
Recompensar cada logro. Muchos padres cometen el error de recompensar a los hijos por todo lo bueno que hacen. Si le das premios materiales, tampoco conocerán lo que es el amor incondicional y la motivación intrínseca.

5
No compartir los errores del pasado. Cuéntale tus errores del pasado. Así, a través de tu testimonio, le enseñarás que tú también aprendiste lecciones y cómo resolviste el problema.

6
Confundir inteligencia, talento e influencia con madurez. Las habilidades y talentos no son sinónimo de madurez. Enfocarse en que los jóvenes están creciendo y aprendiendo y hacerles saber que es posible tener distintas perspectivas los ayudará a darles la vuelta a situaciones adversas.

7
No practicar lo que predicas. La responsabilidad que tenemos como padres implica modelar la vida que esperan que vivan los hijos. Los padres son los líderes y ejemplos a seguir. Si le enseñas valores, cúmplelos tú también con honestidad.

 

Fuente: Forbes.es

Foto: Archivo El Nacional

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