Algún día aprendés a escuchar

Si una quiere ser doctora en medicina, sabe que deberá ir a la Universidad, estudiar hasta que se le quemen las pestañas y recibirse. Lo mismo ocurre con decenas de carreras, pero no con la maternidad. La verdad es que ahí una aprende a ensayo y error. Generalmente recién cuando la criatura en brazos empieza la carrera, una que no termina nunca y que día a día suma enseñanzas.

He hecho miles de veces la pregunta ¿Qué quieren comer? De hecho a veces todavía consulto el menú posible (y eso que mi casa está lejos está de ser un restaurante). Cada domingo caigo en la fatídica pregunta, pensando en que Ceci, la encargada de preparar el menú familiar, vendrá el lunes y el tema tiene que estar por lo menos pensado. Mientras uno contestó raudo ¡milanesas!, otro hijo disparó:“¡Ah no mamá, resolver qué comemos es un asunto tuyo!”. No demoré en contestarle:“Sin sugerencias, luego no hay quejas”. La respuesta adolescente primero me pareció una falta de consideración, ahora —con la nota de Berger en la mano— entiendo mi error. Dos niños no pueden hacerse cargo de esa planificación. Sí pueden manifestar sus preferencias, pero no más. De hecho si contestaran caviar seguramente no tendría presupuesto. Y si uno recuerda, de niños uno se sentaba a la mesa y comía lo que le servían. A lo sumo se ingeniaba para dejar algún vegetal de lado. ¿Y si eso funcionó, para qué vamos a inventar la rueda? A una le avisan muchas cosas y con el tiempo deja de aprender a golpe y porrazo y empieza a escuchar.

Publicidad

Escrito por
Más de Silvana Nicola

Eme: Dimos otro paso, acompañanos

Crecimos y cambiamos. El 2020 nos desafía e invita a mostrar más...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.