¿Cómo superar el síndrome del nido vacío?

El síndrome del nido vacío se presenta cuando los hijos comienzan a dejar el hogar, es experimentado por los padres cuando los hijos se marchan definitivamente de casa a vivir su independencia.

Salir de casa puede ser un cambio drástico, pero es necesario para que nuestros hijos formen sus propias vidas. Ya sea para unos o los otros, las separaciones tienden a ser muy emotivas.

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La soledad y nostalgia son algunos de los principales sentimientos que ocasiona el síndrome del nido vacío. Estas emociones, normales y frecuentes en las familias, suelen ser pasajeras y se van diluyendo con el tiempo. Además, estos sentimientos se mezclan con otros positivos, como por ejemplo el orgullo de que su hijo estudie, se haga mayor y comience a vivir nuevas experiencias.

Preparándonos para superarlo
Los hijos son una gran fuente de satisfacción y los padres debemos aceptar su derecho a tener vida propia. Los expertos señalan que estas situaciones deben contribuir a incrementar la comunicación entre la pareja. Volver a ser amigos, retomar los momentos íntimos, revivir la sexualidad, compartir actividades comunes como pasear, ir al cine, practicar un deporte, o simplemente conversar son unas de las opciones que recomiendan.

Aunque se eche de menos al hijo que se fue, el cambio en casa puede ser positivo. Los padres tendrán más tiempo disponible que puede emplearse en el trabajo, las tareas del hogar y el descanso. Si tenés más hijos, es muy conveniente fomentar que los hermanos mantengan el contacto entre ellos, ya sea mediante la tecnología o las visitas. Los avances tecnológicos y el tiempo son los mejores aliados para la aceptación de la decisión tomada por nuestros hijos. Aprovechemos las conversaciones telefónicas para decirle cosas positivas y demostrara que se le extraña y quiere.

No hay que olvidar que el síndrome del nido vacío tiene una duración limitada. El paso del tiempo irá atenuando las emociones negativas y la distancia puede, incluso, mejorar la calidad de la relación.

Otros consejos
Analizá la situación actual y reforzá lo positivo para superar el síndrome del nido vacío. Es normal que en un inicio te sientas triste, sin embargo, no debés enfocarte en lo negativo, buscá los aspectos positivos. Pensá en que es una decisión tomada por tu hijo o hija, con la que será feliz y estará bien. Recordá que también es complicado para ellos, pero están dispuestos a saborear la independencia que tanto esperaban.

Tu función como padre o madre continúa
El hecho de que tu hijo sea independiente, no quiere decir que vayas a perder el contacto con él. Tampoco vas a dejar de ejercer tu rol de padre o madre. Los padres aún pueden influir mucho en los hijos, aunque estos sean mayores, sin embargo, deben hacerse cambios. Replantearse la relación para que sea satisfactoria.

El trato con nuestros hijos debe tomar un nivel más maduro. Cabe mencionar que, según ciertos estudios, la relación filial suele mejorar con la emancipación. Al afrontar la dura realidad cotidiana, muchos comienzan a ver a los padres desde otro ángulo. Visitá a tus hijos cuando tengas la necesidad de verlos, llámalos cuando cumplan año o mandales algún obsequio. También podés organizar encuentros familiares de manera periódica.

Si cada cierto tiempo los visitamos, escribimos o telefoneamos, mantendremos viva la relación. No olvidemos que para que una relación se mantenga hay que seguir fomentándola.

Decile a tus hijos que han dejado el hogar que siempre tendrán la puerta abierta. Es importante tener en cuenta que la relación con los hijos no termina. Al contrario, el síndrome del nido vacío servirá para desarrollarla de forma diferente. Nuestros hijos comenzarán a enfrentar las presiones de la edad adulta y entenderán todo lo que tuvieron que hacer sus padres para cuidarlos.

Aprovecha el momento para hacer lo que te gusta
Las ocupaciones y el cuidado de la familia muchas veces no nos dejan tiempo para hacer lo que nos agrada. Ahora es el momento perfecto para retomar esas actividades que tanto te gustan y dedicarte tiempo a ti misma. Esto te ayudará mantener la mente ocupada evitando que los sentimientos de soledad y tristeza afloren tan fácilmente.

Si siempre tuviste el deseo de practicar un hobby, es el mejor momento, o quizás quieras empezar una rutina de ejercicios. Lo importante es aprovechar ese tiempo que antes dedicabas a cuidar a tus hijos y ahora lo tienes libre.

No debes dejar que el síndrome del nido vacío perjudique tu vida.

Céntrate en tu relación de pareja
Es un buen momento para mejorar la comunicación con tu pareja y encontrar apoyo en ella. Hacer más cosas juntos y disfrutar de estos nuevos momentos de intimidad en el hogar, así como aprovechar que disponen de más tiempo libre para centrarse más en sus aficiones.

Así como una etapa se va, otra llega presentando un gran abanico de oportunidades. Seamos creativas y encontraremos nuevos desafíos en la vida individual y matrimonial, renovando así nuestro plan de vida. Libres de las obligaciones cotidianas que impone criar a los hijos, ahora tienen más tiempo el uno para el otro. Es el momento de aprender cosas nuevas y crecer. También, al disfrutar de un mayor desahogo económico, pueden dedicarse a los planes que se habían pospuesto.

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