Curiosidades sobre el árbol que pinta de violeta a la ciudad

por Pablo Machado*

El Río de la Plata no sería mismo sin el Jacarandá. Buenos Aires y Montevideo se visten de violáceo en estos días de noviembre.

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Sin hojas desde el mes de octubre los Jacarandá comienzan a florecer durante algo más de un mes y luego brotan sus hojas. Es poco conocida su segunda floración, que ocurre sobre el mes de febrero, porque es mucho menos abundante y se entrevera con las hojas.

Es un árbol de la Selva misionera, llevado en abundancia a las ciudades del Río de la Plata por el paisajista y arquitecto Carlos Thays sobre el cual hablaremos en otros artículos dado que ha puesto su firma en los espacios verdes que hoy disfrutamos en nuestras latitudes. El Jacarandá tiene una velocidad de crecimiento media, de adulto es un árbol mediano a grande, no le gusta lugares con heladas ni vientos fuertes.

En la ciudad, por la contaminación del aire, se apesta con cochinillas grandes, que lo debilitan y que son complicadas de curar. Gusta de riego verano. Recordar que conserva las hojas en invierno y las pierde al final y comienzo de primavera, por lo que no deja entrar en sol si lo deseamos en pleno invierno cuando carecemos de luz. Recordar que hay que plantarlo con mayor frecuencia en jardines de tamaño medio a grandes, parque y avenidas.

 

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*Pablo Machado es director de Jardín Urbano. Se dedica al diseño de jardines y dicta cursos de jardinería y paisajismo desde hace más de 20 años. Podés seguir sus tips en Eme de mujer y también en su página de facebook.

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