“Dejar que los niños se aburran”: la recomendación de una psicóloga para las vacaciones

En el período del verano no solo llegan las temperaturas altas, las idas a la playa y los panoramas en familia, sino que también la salida de vacaciones de los colegios y para varios padres puede parecer todo un desafío el lograr mantener a los más pequeños entretenidos durante dos meses.

La tentación de quedarse durante el día viendo programas o películas en la televisión o en la computadora es muy grande para algunos niños, y es por esto que varios padres optan por organizarles talleres, inscribirlos en cursos o mantenerlos ocupados durante el día para no provocar en ellos un aburrimiento.

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Sin embargo, Daniela Castro, psicóloga y académica de la U. Finis Terrae, cuenta que el aburrimiento es una oportunidad enriquecedora para los niños y jóvenes, ya que esto les da el espacio para inventar y crear.

Es por esto que la psicóloga aconseja aprovechar el tiempo que ofrecen las vacaciones -que no se tiene durante el año- para que los niños y adolescentes puedan jugar con su imaginación. “Como se hacía en los tiempos en que no estábamos tan invadidos por las pantallas: un niño se aburría y se veía obligado a inventar algo que hacer”, dice Castro.

La académica además sugiere permitir a los niños y jóvenes experimentar y disfrutar actividades de ocio, en contextos de relajo y descanso, “puesto que es muy sano y beneficioso”.

Tipos de “ocio positivo”
La profesional señala que hay diferentes tipos de “ocio positivos” que ayudan al desarrollo, madurez y crecimiento de un niño. Uno de estos, es el “ocio saludable”, aquel en que el cerebro del niño está activo, desarrollando alguna habilidad, que puede ser desde realizar un deporte en equipo a un juego de mesa. “Esto ayuda a desarrollar tolerancia a la frustración, pensamiento estratégico y el trabajo en equipo”, ejemplifica.

Otro de estos es el “ocio solidario”. Según explica la experta, algunos ejemplos de estos son “ayudar a reciclar, hacer actividades relacionadas con el medioambiente, trabajos de verano y ayudar a otros. Desarrolla habilidades como la empatía y, sobre todo a los más jóvenes, ayuda a conocer otras realidades”, dice.

También existe el “ocio creativo“, que surge principalmente en momentos de aburrimiento: “El niño desarrolla la imaginación y se propicia la capacidad de inventar y crear”, subraya.

Finalmente, está el “ocio sustancial“, o comúnmente denominados “hobbies”, cuenta Castro. “Surge cuando hay un área que le gusta a un niño y, a la vez, desarrolla un talento natural o sin tanto talento, pero persevera en ello”, dice. Tener experiencias de perseverancia les ayuda a regular sus expectativas.

Ocios negativos
La psicóloga advierte sobre la posibilidad de que los niños o jóvenes se estanquen en aquellos ocios que son negativos, como el uso pasivo de las pantallas sin contenido, el uso activo de videojuegos, el ocio ausente, que es cuando no se está a gusto en lo que se está realizando, y el nocivo, como el consumo de drogas o alcohol.

En el caso de las pantallas pasivas, la psicóloga enfatiza: “Son peligrosas, sobre todo cuando acaparan el tiempo de ocio de los niños, disminuyendo el tiempo para el ‘ocio positivo’ y acostumbrando a los niños a divertirse con algo que es ajeno a ellos, que no sale de su imaginación”.

Por eso, los niños que están muy conectados a las pantallas pasivas desde pequeños se aburren mucho, cuenta Castro. “No saben qué hacer, se angustian y no toleran el aburrimiento”, advierte la psicóloga.

Sin embargo, no todo es negativo respecto a las pantallas, ya que Castro aclara que “algunos programas de televisión pueden ser educativos y además enriquecedor al ver algún programa o película en familia, pero el mayor beneficio no está en el programa en sí mismo, sino en las conversaciones que se pueden generar a propósito de ese programa”.

Si los padres sienten que no pueden luchar contra las pantallas, sería recomendable acompañarlos, o interesarse en conocer los programas favoritos de los niños, y generar conversaciones que le permitan a conocer más a sus hijos y generar espacios de reflexión, concluye Castro.

Fuente: El Mercurio / Chile / GDA

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