Cuando ser tres puede ser más difícil que ser dos

por Fanny Berger*

El nacimiento de un  hijo influye en la dinámica de la pareja, por lo tanto hay que prepararse emocionalmente para recibir al nuevo integrante.

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El tiempo y la fuerza personal se dividía entre los dos integrantes de la pareja y ahora entre tres porque el bebé es totalmente dependiente de la ayuda de otras personas, solo no puede subsistir. El equilibrio de la pareja se rompe y pueden aparecer celos, sentimientos de posesión, necesidades infantiles insatisfechas y ocultas por parte del padre que puede sentirse desplazado por su propio hijo.

Lo que todo papá primerizo tiene que saber
Muchas veces el padre se ve relegado porque la mamá atiende a su bebé. Hay hombres que en la consulta psicológica dicen que se sienten “abandonados”, otros “no tenidos en cuenta”, y hacen comentarios como “no le importo más”.

El punto es como cada padre resuelve esos sentimientos tan displacenteros e intensos. Algunos demandan y esto ocasiona peleas, otros agreden y distorsionan el ambiente familiar, otros buscan afuera de su hogar y se transforman en infieles. Cada padre tiene que conectarse con sus emociones, y desde la calma y conexión con él mismo, expresar lo que siente y necesita de su mujer, convertida en madre las veinticuatro horas del día.

Atendí a un hombre joven de treinta y cuatro  años que estaba muy enojado porque se sentía muy dejado de lado desde el nacimiento de su primer hijo. Además estaba muy triste pues se estaba convencido que ella lo había dejado de querer. Este malestar era sentido por ella, no entendía la causa y ponía toda su fuerza y atención personal en su bebé.

Una vez que pudo darse cuenta de como la llegada de su primogénito había cambiado la dinámica de su pareja y como él se sentía ante esta nueva realidad pudo expresar lo que necesitaba de ella en el aquí y ahora. Esta comunicación sobre sus necesidades afectivas trajo un cambio en su mujer y una mejor relación entre ambos. Él  comenzó a colaborar en la crianza del bebe y a sentirse parte. La madre comenzó a sentirse acompañada en dicha tarea.

Los últimos años vemos hombres que ayudan en distintas tareas relacionadas con sus hijos, los alimentan, los visten, bañan, o llevan a distintos doctores. Esto requiere acuerdos y negociación para lograr una buena división de tareas. Ambos están  exhaustos y eso aumenta el tan famoso estrés de los padres.

Lo importante es que los padres sepan que la llegada de un bebe cambia la dinámica de la pareja, produce tensión  y hay que darse cuenta y expresar como cada uno se siente en su rol y que necesita del otro.

La mejor vacuna es la comunicación directa entre la pareja a partir del nacimiento del hijo.

A veces con una sola consulta de pueden desarticular sentimientos y pensamientos nocivos y vivir dicho periodo con tranquilidad y satisfacción, a pesar del cansancio.

fanny berger ok*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook o por el teléfono 099 289 282.

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