¿Cómo reconocer a un manipulador?

Por Fanny Berger*

Nadie nace manipulador, se hace en el hogar. Lo que todos deberían saber es cómo detectar a una persona que manipula.

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El manipulador no tiene una comunicación clara ni directa, se siente muy inseguro con sí mismo, no confía en sus capacidades para enfrentar las situaciones de la vida diaria. La manipulación es como una defensa para sobrevivir.

Brindaré un ejemplo. Un hijo quiere el auto de su madre y en lugar de pedirlo clara y directamente (“quiero el auto hoy para salir, ¿lo puedo usar?”), lo expresa de forma indirecta: “¿Vos no salís hoy de noche con el auto?”.  Es importante detectar el deseo del otro y expresarse con palabras claras. La mamá puede responder entonces: “¿Querés preguntarme si podes usar mi auto hoy de noche?”.

El punto clave es que hay distintos tipos y grados de manipulador.

  • El que es consciente del mecanismo y el que no tiene consciencia de lo que realiza.
  • El manipulador irresponsable, un maestro para que otras personas se hagan cargo de sus propias cosas.
  • Está el hijo adolescente que se duerme y le dice a la madre que llega tarde a clase por su culpa porque no lo despertó y se justifica diciendo que no puso su despertador porque ella estaba en la casa.
  • El manipulador generoso que da solo con el fin de recibir.
  • El manipulador débil o desvalido, aquel que hace sentir a las personas que todo le sale mal, que no tiene fuerzas. Todo para que lo ayuden, en lugar de pedir ayuda directamente. Es el que dice: “¡Qué mala suerte que tengo! En cambio a vos todo te sale bien, tenés mucha suerte”.
  • El manipulador enfermo, que es consciente de los beneficios de su enfermedad. Puede decir que se siente mal y que necesita ayuda, pero en lugar de pedirlo directamente evita hacerse cargo de lo que le corresponde a él.

Todas las personas sienten, en determinado momento de su vida, el famoso vacío existencial. El tema es que el manipulador intenta llenarlo con el control hacia el otro y no respeta el deseo de la persona que tiene enfrente. Solo piensa en él y la empatía brilla por su ausencia. Es así que evita la confrontación y, como expresamos anteriormente, la comunicación directa.

Ahí radica la importancia de que desde chicos los padres puedan ser claros y empáticos con sus hijos. Si el niño está enojado decirle “estás con rabia” y no correr a complacerlo comprandole. Si se actúa así  el niño aprende a evitar contactar con sus verdaderos sentimientos displacenteros.

Recuerdo una paciente que temía ser abandonada por su pareja con el cual tenía serios problemas de relación. A pesar de todos los conflictos habían fijado fecha para la boda. Un día su novio no quiso o no pudo ir a visitarla y ella amenazó con tirarse desde el quinto piso donde vivía sí el no iba a su casa. En realidad, la joven se sentía muy insegura sobre los sentimientos de su pareja hacia ella. En lugar de tomar contacto con sus miedos, no los reconocía y para evitar la temida ruptura, amenazó con un suicidio que no quería cometer. Ella quería evitar a todo costo que su novio la dejara y no sabía ni cómo expresar lo que sentía, ni construir un vínculo sano y maduro con él.

La pregunta conductora es: ¿para qué manipular?, ¿a veces manipulás?, ¿Cuándo, cómo y con quién?

fanny berger ok*Fanny Berger, psicóloga gestáltica. Podés contactarla en su web o página de facebook

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