“La venganza con amor”, la nueva terapia para parejas en problemas

“Él me ha sido infiel, pero seguimos juntos.
-¿Has pensado cómo vas a vengarte?
Y la mujer me miró extrañada, como si la venganza fuera algo muy por debajo de su nivel.
-Sí, ¿cómo vas a vengarte para ponerte a su altura?”, le dije.

El diálogo pertenece a un taller que el prestigioso Joan Garriga realizó en Caracas y que cuenta en su libro “El buen amor en la pareja” donde entrega diferentes modelos y fórmulas de convivencia no ideales para los que están unidos y quieren seguir estándolo.

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Pero, la recomendación de la “venganza con amor” resulta curiosa, algo así como la ley del talión “ojo por ojo, diente por diente”. Sin embargo, no es tan severa ni fatal.

Para Garriga se puede usar frente a un caso de infidelidad perdonada, porque cuando alguien da ese “perdón”, queda por encima del otro miembro de la pareja, o bien no es sincero. Aunque también puede ser visto como un símil de instalarse en el rol de víctima y dejar al infiel, en el de victimario.

El objetivo, asegura, es recuperar un estado de igualdad y equilibrio entre ambos. “Ella era la buena y él, el pecador y el malo, y eso la ponía por encima, así que la única forma de recuperar el equilibrio era que ella pecara también. Porque puede parecer que los justos necesitan pecadores para alimentar su arrogante sentimiento de justicia, pero en verdad lo que necesitan es pecar para no encontrar tanto placer en condenar a los pecadores”, explica el experto en Constelaciones Familiares.

Por tanto, lo que se busca es el verdadero perdón y la aceptación de los hechos tal y como son, incluso, llama a amarlos aunque duelan porque son instancias de crecimiento personal y como pareja.

Ahora, también resalta que la infidelidad responde a sistemas y costumbres familiares que por generaciones han repetido el “mandato”, de que los hombres son infieles y las mujeres víctimas, y que paradójicamente en estas parejas, ellas se sientan superiores a sus maridos.

“Así que, sin darse cuenta, seguían al pie de la letra un dictado escrito por varias generaciones en sus familias, repitiendo el libreto como buenos hijos y nietos”, plantea.

La venganza
La teoría propuesta por el creador de las Constelaciones Familiares Bert Hellinger indica que devolver un daño en menor intensidad puede servir como forma verdadera de perdón, según un artículo publicado en el sitio español, El Confidencial.

“Cuando se produce un intercambio negativo dentro de la pareja, es decir, uno de los dos daña al otro, el que ha sido objeto del daño debe compensarlo vengándose con amor. Vengarse con amor significa devolver el daño pero en una cantidad suficientemente menor”, invitan.

Distinto será si la venganza es con ahínco y en demasía porque no sólo no se restablece la vivencia de justicia sino que se quiebra el amor y es probable que la pareja se introduzca en una escalada bélica incierta y peligrosa. Por lo tanto, la venganza con amor es contener al otro en los límites que se han auto impuestos, pero en igualdad.

¿Cómo hacerlo? Lo primero es ser creativo. Por ejemplo, Joan Garriga le propuso a su paciente venezolana irse una semana con la tarjeta de crédito del marido a pasar unas maravillosas vacaciones, en compañía de la amiga más odiosa para él.

En otras palabras, la fórmula es “tú me das algo, yo te devuelvo ese algo, haciendo que te duela, pero un poco menos. Esto es vengarse con amor”. A diferencia de un intercambio positivo que sería, “tú me das algo, yo te devuelvo ese algo y un poco más y de este modo el vínculo se hace más fuerte”.

Porque, según proponen desde esta técnica terapéutica, la felicidad no crece allí donde hay buenos y malos, sino donde cada uno se asume como imperfecto y se toma conciencia de los errores, del daño y lo pueden llevar con dignidad y repararlo de una forma constructiva, a la vez que asumen que pueden resultar dañadas.

¿Es efectiva?
Para Enzo Arias, facilitador de Constelaciones Familiares hace siete años y terapeuta le parece eficaz y esclarecedor porque lo que más daña a una relación en cualquier caso es que uno de los dos se sienta moralmente superior o inocente.

“Es una forma de salir de la condición de superioridad moral encubierta que pone al otro en condición de culpable e indigno y que es lo verdaderamente dañino. Debemos cautelar nuestra relación con el perdón, pues aun cuando se celebre, no resuelve de fondo la alteración y prosigue debilitando la relación”, afirma.

En ese sentido, encuentra que la fórmula hay que entenderla como una forma de favorecerse a sí mismo, auspiciado por el otro, “le provoco un daño pero menor”.

En tanto, la terapeuta transpersonal, Patricia Vera Osses también comparte que es una buena manera de re establecer el equilibrio. “Podría ser una alternativa, aunque cada pareja es un mundo independiente. Habría que ver por qué se llegó a la infidelidad y también, como dice Garriga, mirar la historia familiar porque al ver las dinámicas familiares de nuestros ancestros podemos entender si estamos cumpliendo el programa o bien, reparándolo al hacer todo lo contrario”, explica.

La idea, dice, es no generar relaciones enfermas, co – dependientes ni que supongan que manejan el mismo concepto de fidelidad, pues son temas que hay que explicitar.

La terapeuta llama también a reflexionar acerca de cuáles son las razones más profundas de cualquier conflicto y no poner la responsabilidad en el otro ya que ese gesto, justificarían el dolor y perpetuarían los papeles del bueno y malo de la película.

“Si yo simplemente acepto que el otro hizo algo que atenta contra nuestra relación de pareja, puede ser que no me esté sintiendo bien conmigo misma, que no quiera reconocer que ya no quiero estar con el que es mi pareja, hay que revisar el ‘programa familiar’ que tengo sino lo voy a seguir repitiendo inconscientemente”, aconseja.

En ese sentido, la honestidad será la clave para que la “venganza con amor” sea efectiva y no una plataforma para fomentar conflictos sobre conflictos.

Emol/GDA

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