Historias de Piel: La importancia de no ser impotente

por Lic. Ruben Campero*

Cuando alguien experimenta un cambio recurrente en su desempeño sexual, particularmente si involucra al pene y su erección en el caso de un hombre biológico cisgénero, puede que la angustia le haga evocar la palabra “problema” (e incluso “impotencia”), en intento de definir lo que le ocurre. Tal vez se alarme creyendo que se trata de algún tipo de “patología”, y que por ello debería acudir a algún profesional de la Medicina, Psicología y/o Sexología. Más aún si la situación se instala y se hace crónica, impidiendo que pueda seguir siendo negada, no dejando otra alternativa más que consultar ante la posibilidad de estar experimentando una disfunción eréctil.

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Las disfunciones sexuales serían aquellas manifestaciones que afectan una o varias fases de la respuesta sexual (deseo, excitación u orgasmo) y que en general son inhibiciones del funcionamiento o capacidad de respuesta física y emocional ante estímulos eróticos evaluados como adecuados, pertinentes y suficientes. Las disfunciones sexuales no son patologías, sino que justamente son “dis” (en menos) funciones, las cuales pueden hacerse presentes en cualquier persona. Se podría decir que son “…una serie de síndromes en los procesos eróticos de la respuesta sexual, que resultan no deseables para el individuo o para el grupo social, y que se presentan de forma recurrente y persistente…” (Rubio Aurioles, E. y Díaz J., 1994: 203)

De acuerdo a la educación informal de la que somos parte desde niños y a través de las interacciones cotidianas, aprendemos a tratar la sexualidad como si fuera un tema “aparte” o “extraordinario” de nuestra vida. Por eso las más de las veces sólo hablamos de ella a través del humor, la estética pornográfica, la vergüenza, los prejuicios o la solemnidad intelectual. Evidenciando dificultades para verla como un tema más, que si bien forma parte de la intimidad, no quiere decir que deba de ser tratada como un secreto, algo invisible o un aspecto “escabroso” o “delicado” de compartir.

Todo esto provocaría que al transitar por una dificultad con la erección, y considerando los mandatos machistas y falocéntricos en torno al pene, la persona sienta algún grado de desconcierto, vergüenza, angustia y soledad. En parte también porque no cuenta con la misma red social de soporte de la cual obtener consejos o compartir experiencias, como si ocurre con otros temas aparentemente más “cotidianos” y menos “humillantes” de abordar. De hecho es posible que sólo tenga acceso a un folklore cargado de prejuicios, o a lo sumo a discursos acartonados medicalizada o psicologizadamente (que tampoco están desprovistos de carga prejuiciosa), que no siempre logran la cercanía empática necesaria para generar contención.

Aspectos estos que dejan al sujeto a merced de pensamientos y emociones amenazantes sobre ese “problema” que está viviendo. Condicionando no sólo sus posibilidades de expresión erótica, sino sobre todo activando con severidad el imperativo de infalibilidad respecto a su “potencia” sexual masculina, sin importar que la causa que la afecte sea psicológica, vincular e incluso preponderantemente biológica.

Ante esa “potencia” que la cultura en general avala, refuerza y demanda a través de las expectativas eróticas de “centímetros de carne dura” que coloca sobre los hombres en clave de “machos productivos”, se le haría muy difícil al sujeto lograr cierta calma reflexiva, de manera tal de ir abriéndose a las señales que esa experiencia disfuncional le está intentando enseñar. A saber, que “funcionar bien” en el sexo tiene más que ver con placer, diversión y claridad sobre lo que realmente se está deseando y sintiendo, antes que con pruebas de rendimiento genital de acuerdo a supuestos criterios de funcionalidad fálica.

Extracto del libro “ERÓTICAS MARGINALES. Género y silencios de lo (a)normal” de Ruben Campero. 2018, Editorial Fin de Siglo.

*Ruben Campero es Psicólogo y Sexólogo. Es además docente y autor de los libros: “Cuerpos, poder y erotismo. Escritos inconvenientes” , “A lo Macho. Sexo, deseo y masculinidad” y “Eróticas Marginales. Género y silencios de lo (a)normal”  (Editorial Fin de Siglo). Conduce Historias de Piel, programa que se emite martes y jueves a la hora 21.00 en Metrópolis FM, 104.9. Podés escucharlo y además enviar tus opiniones, testimonios y consultas vía twiterfacebook  o Instagram.  Sus programas pueden verse acá.

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