Apunte de Cata: Álvaro y el Valle de las Lágrimas

por Eduardo Lanza*

El prestigio indudable que el vino tiene, sigue atrayendo a nuevos jugadores al sector, tanto en nuestro país como en la región. Nuevas bodegas nacen y se suman para producirlos y ofrecernos nuevas etiquetas. Aquí han surgido unas cuantas en Carmelo, pero en los últimos años Maldonado se ha constituido en un poderoso imán, para muchas de las últimas inversiones. Pero la creatividad de los nuevos jugadores los lleva a producir sus vinos, aún sin contar con sus propias instalaciones.

Publicidad

Así encaró Álvaro Mangino su emprendimiento vitícola, Valle de las Lágrimas. Como empresario y gran emprendedor, en su curriculum figura una temprana actividad agropecuaria, varios años en Brasil como socio en distintas empresas y al día de hoy, dedicado a la representación e importación de insumos para la industria del vino.

Nos contaba de esta última etapa: “Yo vivía en Porto Alegre y era socio en una empresa de cables, pero llegó un momento en que precisaba cambiar de aires. Un gran amigo mío brasileño representaba a Tonelería Nacional de Chile y a través de él me vinculé con esta empresa para vender sus barricas en Uruguay, lo que me dio la chance de volver al país en 2005. Al poco tiempo conseguí la representación de Cristalería Toro, que también en Chile abastece a un gran porcentaje de las viñas locales. Pasado un tiempo y ya bien relacionado con las bodegas, pude sumar a Nomacorc que produce tapones sintéticos de gran calidad”.

Pasión por el vino
El crecimiento de la empresa se fue dando con el agregado de cápsulas y tapas rosca para botellas, además de otros insumos. Una motivación fuerte para producir sus propios vinos se basó en mostrar con ellos, las virtudes de sus insumos importados, por ejemplo las levaduras. La primera partida consistió en apenas una barrica, unas 300 botellas que se descorcharon en reuniones de amigos y familiares.

Como uno de los 16 sobrevivientes de los Andes, Álvaro decidió hacer un Tannat en 2013, en homenaje a la historia del vuelo 571 que hace 47 años se estrelló en los Andes. El avión de la fuerza aérea uruguaya cayó en un lugar de la cordillera llamado Valle de las Lágrimas y es el nombre que eligió, para su emprendimiento. Instalado hoy en el predio de la bodega Spinoglio, le compra las uvas de sus viñedos y también las de otros viticultores. La producción se realiza allí y a la venta en Iberpark, se pueden encontrar: Tannat, Tannat Merlot, Cabernet Franc, un Blend y Chardonnay.

Homenaje a un gran compañero
La semana pasada en El Puesto de Carrasco se hizo la presentación del nuevo tinto de Álvaro, fermentado en las nuevas vasijas de barro importadas por su empresa. Más de 100 personas colmaron el local, para la cena a beneficio del Centro Educativo Los Tréboles.

Este instituto ubicado en Flor de Maroñas, brinda apoyo escolar y acompañamiento social a los niños y adolescentes de la zona. Apoyado por el colegio y el club de egresados del Old Christians, atiende hoy a 119 chicos fuera de horario escolar, para recibir apoyo académico, merendar y practicar deporte.

El bivarietal tinto es un corte de Merlot y Cabernet Franc y lo bautizó Numa, como testimonio a Numa Turcatti, el último compañero fallecido en la cordillera. Fiel a su idea y los sentimientos que comparte con los sobrevivientes, piensa que…“nos corresponde a nosotros sostener viva la llama de esta odisea, que ya no nos pertenece y que le pertenece al mundo, pero que es una mochila que llevaremos hasta el fin de nuestros días.”

*Eduardo Lanza, Fundador de la Sociedad de Catadores. Es Ingeniero Químico y experto en vinos. Su pasión lo ha llevado a visitar terruños, descubrir cepas y probar las más variadas etiquetas. Escribe y enseña con el mismo placer que degusta un vino desde hace más de 20 años.

Escrito por
Más de Equipo Eme