Del cantero al plato: las flores se ganan un lugar en la cocina

Como una fanática de la flor de ajo se declara Ana María Aravena, profesora de cocina en Inacap. “La uso mucho en la sopa de zapallo, que queda súper rica, porque tiene un sabor y aroma menos invasivo que el ajo”. El queque de lavanda y la ensalada de repollo con pétalos de rosa son otras de sus preparaciones favoritas.

“Hay como una moda de incorporarlas en la cocina. Aunque todavía la gente se sorprende al verlas en el plato y no atina a comérselas altiro”, agrega Ana María.
Sin embargo, y aunque en los jardines y parques abundan las flores, no todas se pueden cortar y echar a la boca, ya que hay que asegurarse de que sean comestibles. “Las de la florería no se pueden comer, ya que es riesgoso para la salud”, advierte Sol Fliman, chef del restaurante El Huerto, quien cocina con ellas. Una opción es comprarlas en el supermercado, duran cerca de una semana al guardarlas en el refrigerador cubiertas por una toalla de papel húmeda. “Y si se quieren plantar en la casa, es importante que sea un cultivo orgánico, libre de pesticidas y otros químicos”, añade.

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“Yo las uso principalmente para decorar ensaladas. Antes usábamos la flor entera, pero ahora solo los pétalos, que a la gente le dan mayor confianza al comerlos. También hago infusiones que se agregan a jugos naturales y helados”, cuenta Fliman. La panna cotta de lavanda y mermelada de rosas son otras de sus recetas favoritas.

Más beneficios
Flores de borraja, caléndula y oxalis son solo algunas de las plantas que utiliza frecuentemente para cocinar Amy Robaldo, quien se dedica a hacer terapia a través de la alimentación integral. Miel de rosas y mermelada de flores de dientes de león son algunas de sus preparaciones más comunes. “Al igual que la mayoría de las plantas, las flores tienen aportes medicinales, aunque hay que consumirlas en gran cantidad para beneficiarse de ellas. Por ejemplo, las flores del diente de león tienen un efecto antialérgico”, cuenta.

“El sabor y aroma que brindan a la comida es el principal beneficio que aportan las flores a la gastronomía. Aunque, por ejemplo, la flor de ajo y la de la mostaza tienen propiedades diuréticas y fortalecen el sistema inmunológico”, agrega Ana María.

Las más comunes
Una de las flores más utilizadas en la comida es la caléndula, cuyos pétalos tienen un sabor amargo y funcionan bien en ensaladas. También se utiliza para reemplazar el azafrán. Los pensamientos, en su variedad de colores, sirven para decorar hojas verdes y postres. La flor de ajo, de cebolla y rúcula, son las más utilizadas, no solo para decorar, sino que para darles un sabor más intenso a las comidas.

(GDA, El Mercurio, Andrea Manuschevich)

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